Fabián Soberón

Plegaria en Herat

En el poemario Ladera Este, Octavio Paz expresa sus vivencias en la India y el sur de Asia en los años sesenta del siglo XX. Estos versos

Homero, un campesino griego

Por pedido de un amigo, un campesino griego decide robar unos rollos que contienen historias. Al revisarlos, advierte que cuentan las historias que ha escuchado

Carta de Flannery a Dios

Flannery tiene veintitrés y estudia en la universidad. Trasunta sus horas en una pieza estrecha y limpia. Suele llevar consigo un crucifijo, una Biblia y

En Port Bou

Está parado frente al soldado de la compañía francesa. Le ofrece los documentos y pide, sin ganas, la visa. El soldado ignoto lo mira. No

Juan Sasturain

Esa tarde busco a Juan Sasturain en el hotel Garden Plaza, de Tucumán. Ni bien baja del ascensor nos abrazamos en el porche presuroso. Subimos

Lao Tse y la soga

Lao Tse predica toda su vida la sinuosa senda del Tao. Cree en un principio rector y pleno; proclama, silencioso, el poder de los contrarios

En la frontera

Los cabellos de ceniza le cubren la cara. Con las manos gastadas y el gesto irremediable, se sube a un carruaje. Toma las riendas, impulsivo,

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Plegaria en Herat

En el poemario Ladera Este, Octavio Paz expresa sus vivencias en la India y el sur de Asia en los años sesenta del siglo XX. Estos versos

Homero, un campesino griego

Por pedido de un amigo, un campesino griego decide robar unos rollos que contienen historias. Al revisarlos, advierte que cuentan las historias que ha escuchado

Carta de Flannery a Dios

Flannery tiene veintitrés y estudia en la universidad. Trasunta sus horas en una pieza estrecha y limpia. Suele llevar consigo un crucifijo, una Biblia y

En Port Bou

Está parado frente al soldado de la compañía francesa. Le ofrece los documentos y pide, sin ganas, la visa. El soldado ignoto lo mira. No

Juan Sasturain

Esa tarde busco a Juan Sasturain en el hotel Garden Plaza, de Tucumán. Ni bien baja del ascensor nos abrazamos en el porche presuroso. Subimos

Lao Tse y la soga

Lao Tse predica toda su vida la sinuosa senda del Tao. Cree en un principio rector y pleno; proclama, silencioso, el poder de los contrarios

En la frontera

Los cabellos de ceniza le cubren la cara. Con las manos gastadas y el gesto irremediable, se sube a un carruaje. Toma las riendas, impulsivo,