FICCIÓN

ZIPLOC

La calle era un fuego, lo comprobé el mismo día que aterricé. Toqué el pavimento con la mano y quemaba. Di apenas una vuelta manzana

Comadre

                                       Si Jimena hubiera podido, habría renunciado

Olores

Andrea dice que ella no entiende por qué las empleadas domésticas huelen así. Yo me arrellano en mi silla, mentalmente suspiro, y me preparo para

Spinoza y Rembrandt

No han planeado encontrarse. Se cruzan en una esquina, encima de un puente. La calle de adoquines titila por el calor insospechado. La temperatura no

Las guerras que todos perdimos

Como lectora, algunos de los mejores momentos de mi vida han sido cuando siento que una historia que he leído me ha transformado, cuando me

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La calle era un fuego, lo comprobé el mismo día que aterricé. Toqué el pavimento con la mano y quemaba. Di apenas una vuelta manzana

Comadre

                                       Si Jimena hubiera podido, habría renunciado

Olores

Andrea dice que ella no entiende por qué las empleadas domésticas huelen así. Yo me arrellano en mi silla, mentalmente suspiro, y me preparo para

Spinoza y Rembrandt

No han planeado encontrarse. Se cruzan en una esquina, encima de un puente. La calle de adoquines titila por el calor insospechado. La temperatura no

Las guerras que todos perdimos

Como lectora, algunos de los mejores momentos de mi vida han sido cuando siento que una historia que he leído me ha transformado, cuando me