¿Existe algún autor de éxito en lengua castellana que se haya dedicado de forma exhaustiva al true crime o, como gusto decir desde que publicara la entrada dedicada a Rodolfo Walsh, al policiaco de no ficción? Pues existen buenas aportaciones, alguna la hemos tratado aquí, como Veneno, la novela de Hugo Fontana. Otras, voy a tratar de detallarlas en adelante. Pero, en líneas generales, los autores hispanos contribuyen al true crime de manera puntual. Quizá el más perseverante sea el periodista Carles Porta. La mayor parte de su obra es en catalán, incluidas sus aportaciones en podcast para el programa Crims. Lo reservo para una entrada próxima. Para esta quiero hablar de un criminólogo que escribe para todos los públicos: Vicente Garrido (Valencia, 1958), y de su último libro: True Crime (Arial 2021), que no es ni una novela, ni un policiaco de no ficción, sino una guía de los mejores true crime que podemos degustar en la actualidad, una actualidad que anda repleta de este tipo de producciones. Abarca series de TV, libros, películas y hasta podcast, mayormente anglosajones, por aquello que ya se dijo, de que es la cultura que más produce, pero también autóctonos, por el profundo conocimiento del autor sobre el género. No en vano, Garrido lleva escribiendo sobre psicópatas, crímenes o perfiles criminales desde hace años, para un lector especializado, relacionado con la criminología, pero también para un público más general. Tiene, además, bagaje en el medio, pues estuvo involucrado en varias investigaciones policiales, como la del Asesino de la Baraja. Y de su magisterio se desprende cómo trazar un perfil criminológico (Nuevos perfiles criminales [Arial 2020]), o cómo desenmascarar a un psicópata integrado (Cara a cara con el psicópata [Grupo Planeta 2004]). Garrido se puede pasar páginas narrando sucesos, casos que han traído de cabeza a la policía, por su crueldad o sus particulares características. En este sentido, su obra podría haber formado parte de Alba Oscura, la magnífica colección que dirigiera Luis Magrinyà, y de la que hablamos recientemente.

En True Crime, la persona lectora encuentra secciones que lo orientan acerca de cuál puede ser el producto que más le interesa. El libro se inicia con un homenaje al género, para repasar obras míticas, recientes como True Detective, y no tan recientes como Lolita. En una segunda parte, se ocupa de los pioneros del policíaco de no ficción desde distintas variantes. Habla de Conan Doyle. Pero también de documentales en investigaciones criminales, como el impactante Making a Murderer, que relata, desde la no ficción, las corruptelas de la policía y el sistema jurídico estadounidense —curiosamente, los problemas jurídicos, muy comunes en producciones que tratan el crimen, pero también las injusticias, conforma una de las secciones del libro—. En las siguientes partes, inventaría documentos que describen matanzas y homicidios indiscriminados, como los de Unabomber o el de Utoya, en Noruega, que se inspiró en el primero. Y, más adelante, los contrasta con conocidos episodios de extrema crueldad en la historia humana, como el Holocausto nazi.

Una sección de mucho interés para mí en el libro es la dedicada a los asesinos en serie, la quinta. En ella repasa los documentales y libros dedicados a Zodiac, Ted Bundy o el Asesino de Golden State, entre otros. Y resulta muy fructífero contrastar estos pasajes con los que dedica a las víctimas y los supervivientes, en la novena sección. Allí se habla no solo de personas asesinadas por psicópatas, también de los sobrevivientes a los abusos de religiosos católicos en EEUU, que fue un hecho que indignó a la sociedad norteamericana. Es un libro, por tanto, muy enfocado a los sucesos que soliviantaron al público, y a los productos culturales a los que han dado lugar. También hay espacio para las sectas, como la familia de Charles Manson, y para la corrupción, y para los farsantes, como el protagonista de El adversario, novela que también tratamos aquí.

En cuanto al placer de leer, el libro es muy amena. Garrido no es tan solo un criminólogo, no es un advenedizo, alguien que pretende sacar tajada de la eclosión del género. Es alguien muy leído y eso se nota en el estilo. Se trata de una persona capaz de poner en diálogo a Truman Capote con las producciones televisivas por entregas, y eso se agradece. Como me confesó en conversación personal, está es una publicación para los amantes del género—muy recomendable, por cierto—, y merecía aparecer en esta serie por derecho propio.