Crónicas Ilegales

El Puchero Misterioso

Una mala racha impresionante me había dejado otra vez al borde del desalojo y de la inanición, obligándome a aceptar trabajos no muy confiables. No

¡Hoy es viernes sangriento!

«Una luz reflejada, la modelo mirando a la nada hoy es viernes sangriento, allí pronto habrá movimiento…» —Frágil Era un viernes sangriento en Miami, es

El misterioso talismán de Jemanjá

Gregorio parecía un ekeko; es decir, uno de esos muñecos grotescos del folklore sudamericano —cargados de billetes, cigarrillos, joyas, autos, etc., en miniatura— que los

Una edad decente para morir

Compraré un billete de la lotería y saldré a correr en plena tormenta; dicen que es más fácil que te caiga un rayo a que

Estos ojos no lloran más por ti

  Este pez ya no muere por tu boca este loco se va con otra loca estos ojos no lloran más por ti. —Joaquín Sabina

Veinte dólares para el negro Wallace

Mi vida es un concierto de equivocaciones, una tragicomedia con música de Wagner y libretos de Molière… —¡Fiuuu-í… fiuuuu-í…! —¡Ya salgo, negro…! »En épocas de

El Puchero Misterioso

Una mala racha impresionante me había dejado otra vez al borde del desalojo y de la inanición, obligándome a aceptar trabajos no muy confiables. No

¡Hoy es viernes sangriento!

«Una luz reflejada, la modelo mirando a la nada hoy es viernes sangriento, allí pronto habrá movimiento…» —Frágil Era un viernes sangriento en Miami, es

El misterioso talismán de Jemanjá

Gregorio parecía un ekeko; es decir, uno de esos muñecos grotescos del folklore sudamericano —cargados de billetes, cigarrillos, joyas, autos, etc., en miniatura— que los

Una edad decente para morir

Compraré un billete de la lotería y saldré a correr en plena tormenta; dicen que es más fácil que te caiga un rayo a que

Estos ojos no lloran más por ti

  Este pez ya no muere por tu boca este loco se va con otra loca estos ojos no lloran más por ti. —Joaquín Sabina

Veinte dólares para el negro Wallace

Mi vida es un concierto de equivocaciones, una tragicomedia con música de Wagner y libretos de Molière… —¡Fiuuu-í… fiuuuu-í…! —¡Ya salgo, negro…! »En épocas de