Trump extorsiona a México para detener la inmigración

El costo de la subida de los aranceles lo pagaríamos usted y yo


Rompiendo con la ideología de libre mercado que dice defender, el presidente Donald Trump cerró el mes de mayo anunciando la imposición de unos aranceles del 5% a las importaciones de México, a menos que México detuviera el paso de inmigrantes.

Trump ordenó incrementar los aranceles en un 5% cada mes, hasta el 25%, mientras el gobierno mexicano no tomara medidas para contener la inmigración.

Presionado, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador destacó su recién creada Guardia Nacional en su frontera sur para detener la llegada de inmigrantes, que en su mayoría provienen de Guatemala, El Salvador y Honduras, y tienen como meta cruzar la frontera del río Grande e instalarse en los Estados Unidos. Ante la acción del gobierno mexicano, Trump suspendió la subida de los aranceles, pero manteniendo la amenaza de imponerlos más adelante si la riada humana no se detiene.

López Obrador está tratando de aplacar al impetuoso vecino del norte. Dijo que no era timorato, pero ha doblado la cerviz ante el inquilino de la Casa Blanca y ha convertido a su Guardia Nacional en una extensión meridional de la policía de inmigración de los Estados Unidos.

Entretanto, los negocios estadounidenses han puesto el grito en el cielo. La subida de aranceles implicaría un mayor costo para importar productos, y esa alza del costo se la pasarían a los consumidores. Pero a Trump no le importa: a fin de cuentas, él tiene suficiente dinero para gastar, mientras a buena parte de sus compatriotas (casi digo sus súbditos) se les hace difícil llegar a fin de mes.

En realidad, el objetivo principal de esta amenaza arbitraria del presidente Trump es fortalecer su aspiración a la reelección contentando a la masa chovinista que lo apoya incondicionalmente.

Si de verdad Trump y los congresistas que lo respaldan quisieran detener la inmigración ilegal, podrían empezar tomando medidas contra las empresas e individuos en los Estados Unidos que contratan a indocumentados para que trabajen por salarios de miseria. Pero las empresas del propio Trump se encuentran entre las que han contratado a indocumentados.

También podrían establecer una especie de plan Marshall para Centroamérica, ayudando a los países del istmo a mejorar su economía mientras toman acciones decisivas contra las pandillas que devastan a la región y que son causantes de que la gente emigre. Si la situación socioeconómica en el Triángulo Norte de Centroamérica deja de ser grave, la emigración se reduciría notablemente.

Pero Trump prefiere recurrir a la amenaza y la extorsión. Prefiere seguir fiel a su papel de bullyy mantener el respaldo de su base de apoyo racista, aunque todos tengamos que pagar el precio –literalmente– del disparate de subir los aranceles.