Una poeta nacional

Conocí a María Antonieta Flores hace ya algunos años. Yo estaba estudiando el doctorado en la Florida State University (Tallahassee, Fl) y ella fue invitada para una realizar una serie de charlas y lecturas de sus poemas. Desde ese momento he seguido su trabajo y en 2011 publiqué una reseña de su libro Agar (LINK DE LA RESEÑA: http://images.acswebnetworks.com/2017/78/AgarSaavedra.pdf ) el cual justo acaba de cumplir veinte años de publicado.

María Antonieta es una poeta venezolana reconocida nacional e internacionalmente, posee una larga y rica trayectoria y se mantiene activa tanto con su producción poética así como con su trabajo en la Editorial Eclepsidra. Siendo ella una figura consagrada en el campo de la literatura venezolana y latinoamericana, es interesante indagar sobre cómo escribe.

Los textos de esta escritora se caracterizan por su pulcritud y por la selección exacta de las palabras que conforman cada verso. A simple vista puede parecer que los versos han sido escritos rápidamente, porque sus palabras suenan bien, porque son bonitas; pero la verdad es que cada elemento está bien pensado. Recuerdo que reunidas en Tallahassee, mientras nos tomábamos una taza de café, le pregunté qué le diría ella a los jóvenes poetas que quieren empezar a producir y dedicarse al arte de escribir. Recuerdo perfectamente que ella me dijo: “les diría que se sienten a escribir, que no se paren de la silla, que se sienten y escriban.” El tiempo dedicado a la práctica, a la contemplación de las imágenes e ideas, a la búsqueda de la palabra idónea, es lo que ha llevado a María Antonieta a ocupar el lugar que posee dentro del canon literario. Su arte poética nos lo confirma:

ars poetica

es simple

sales de contemplación. cultivas la paciencia. maceras. destilando escribes. golpeas la madera. imploras. recurres a orden. te vuelves lentitud. invocas a rigor. crepita la llama. te haces ajena a los halagos. corriges. recuerdas los árboles podados. olvidas la compasión. te siembras en la paciencia. recuerdas una piedra. acaricias. vuelves a escribir. vislumbras un sorbo de agua o de vino

cierras

te despides

~

de sabores antiguos:
hierbas. ají. vino blanco. piel. semilla. alma. caída. encuentro. abandono
viene de los hombres que sobre mi pecho. aliento quebrantado por la sangre ya exigua. viene de ellos. destilada. asombro reposado. el poema. la palabra caminando
olor a piña salada. agua ardiente que pule aún los huesos. miel blanca sin ponzoñas. unos granos de café. la resina del pino. extranjera siempre. con las uñas quebrantadas. sola. específicamente sola. conocida por el dolor y por el hombre. trabajo. austeridad. acometidas
sal que regresa en la boca de quien me nombra
un animal que roza mis palabras

todo muy simple

se ama: se busca la palabra adecuada: se escribe

(Temples, 2014)

Entonces es simple. Hay que sentarse a escribir, a contemplar lo escrito, a volver a leer lo dicho. Hay que dejar descansar el texto y volver al otro día, la otra semana. Hay que sentir lo que nos rodea y luego volver al papel. María Antonieta Flores, podría decirse, es una poeta sensorial. Es decir, plasma en sus poemas lo que siente su cuerpo, lo que entra por sus sentidos. Ahora bien, con su arte poética en mano entendemos que no solo escribe lo que siente, sino que sentir y, más aun, ser consciente de lo que se siente al momento de escribir, es parte del propio texto. Hay un exacto sentido de realidad que envuelve el proceso de creación, sobre todo en relación a las pausas. Los escritores escriben, hacen una pausa, le enseñan el texto a alguien y esta persona le echa un piropo a lo escrito, le dan un golpecito de entusiasmo en la espalda, pero el escritor vuelve a leer y a corregir porque encontró algo que no debía ir. Encontró una palabra que no iba bien en ese verso. El escritor respira profundo y deja el texto a un lado porque luego volverá.

María Antonieta advierte que descansar y pensar y regresar es lo que se debe hacer. Así es como se debe escribir un poema.

 

 

 

 

 

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Naida Saavedra

Naida Saavedra

Naida Saavedra (Venezuela, 1979) obtuvo con Vos no viste que no lloré por vos el premio Historias de Barrio Adentro 2009 de la editorial El Perro y la Rana. Su cuento “Vestier” ganó el premio Victoria Urbano de Narrativa 2010 de la Asociación Internacional de Literatura Femenina Hispánica. En 2013 fueron publicados Hábitat, Última inocencia y En esta tierra maldita y en 2015 su primer libro de cuentos, Vestier y otras miserias. Saavedra posee un Ph.D. en Literatura Latinoamericana de la Florida State University y sus investigaciones abordan la literatura caribeña contemporánea y la Latin@ Literature, centrándose en los temas del desarraigo y la posmodernidad. Actualmente reside en Estados Unidos, donde es investigadora y docente de la Worcester State University.