Sótanos

Anne, mi vecina, ve fantasmas. Los ve en el sótano, cuando sale al playground de la esquina. Ella sale por las noches a pasear al perro y escucha un murmullo. Están solitos, sin nadie que los proteja, dice.

¿Qué es lo que escucha?

Supongo que son las sábanas colgadas que se mueven con la brisa caliente del subte. Hay un ritmo propio en el submundo.

Mi vecina sostiene que son los espíritus de sus muertos. Tiene muchos familiares desaparecidos. Y todos fueron enterrados en el cementerio de la ciudad que no duerme.

Cuando paso por la avenida Washington veo las tapas abiertas de los sótanos y me acuerdo de ella. Ahí estarán los fantasmas de mi vecina. Ahí se esconden. Siempre paso de día. Por eso es que no los veo.

¿Qué otras cosas hay en los sótanos?

Una vez pasé solo por el sótano y vi la punta de un arma. No supe qué hacer. No sabía si denunciar o avisar a mi esposa. Aún hoy no sé qué hacer. Seguro que la pistola es del guardia del bar de la esquina. Pero, ¿para que tiene la pistola en el sótano?

Lo que está claro es que no es del fantasma. Anne sigue con su historia. Sale por las noches a escucharlo.

 

 

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