Sigue leyendo, aunque te estén robando la concentración

   ¿Te has preguntado por qué es tan difícil desconectarse de la pantalla o por qué te quedas tanto tiempo en las redes sociales? Yo bastante. Pero nunca había encontrado una respuesta tan clara y concluyente como del escritor Johann Hari: nos están robando la atención. ¿Quiénes? Las compañías y sus algoritmos.  Yo supuse que la culpa era mía, solo mía. Pero luego de oír las opiniones de Johann Hari en el podcast Honesty comprendí que soy una víctima. Y si yo lo soy, tú también. Es muy difícil vencer la tentación de la pantalla cuando millones de compañías invierten millones de dólares sofisticando los algoritmos para mantenernos enganchados. Hari exploró las consecuencias que genera esta dependencia y si es factible vencerla.

     En Espiral, el podcast que conduzco, reflexioné sobre mi adicción y las consecuencias que ella tiene en mi vida. Propongo además algunas estrategias para combatirla. También inicié un ciclo en Espiral con entrevistas a estudiosos del tema, que abarcarán temas específicos como la adicción en jóvenes y las relaciones de pareja, hasta la política y la sofisticación en el algoritmo.

     Hace unos años compuse un listado con los 101 beneficios de leer para vencer la tentación de las redes sociales y no ser una víctima. Pero hoy considero que la premisa es incorrecta ¿Por qué leo? Porque me fascina, me hace feliz, me conmueve. No lo hago para alejarme de las redes. Si bien a los lectores ese posteo les gustó mucho, hoy lo titularía de otra forma. Pues la lectura es beneficiosa per se y si bien la dependencia con la pantalla influye en el hábito lector, es un deber dar el ejemplo y recordar los beneficios que acarrea su práctica.

     Me gusta descubrir a líderes ajenos al mundo literario que abogan por el valor de la lectura. Por eso estoy suscrita al boletín de Bill Gates en el que sugiere libros. Además, en su página web tiene un espacio dedicado a ello. El CEO de Salesforce, Vale Afshar, constantemente está twitteando frases y reflexiones increíbles y varios tweets hablan sobre el valor de la lectura.

     Aquí te dejo algunas (adaptadas del inglés al español por mí) de porqué él lee:

  1. Aprender.
  2. Escaparme.
  3. Para validar mis creencias.
  4. Para saber que no estamos solos.
  5. Para encontrar nuevas ideas.
  6. Inspirarme.
  7. Aprender a pensar.
  8. Seguir aprendiendo.
  9. Para atreverme a soñar.
  10. Obtener más valentía.
  11. Solventar mis convicciones.
  12. Para aprender a escribir.
  13. Para enamorarme.
  14. Poner a mi mente en aprietos.
  15. Ser más tolerante.

     Y hoy comparto algunas más divertidas de las que ideé en 101 beneficios de leer para no quedarme en las redes sociales:

  1. Me relaja.
  2. Nadie me habla.
  3. Nadie me reta.
  4. Ni me corrige.
  5. Conozco locos, enamorados, traicioneros, tontos, sucios, adictos, asesinos, aventureros, sin sufrir las consecuencias físicas ni psicológicas.
  6. Es una forma barata de escape.
  7. Aprendo palabras nuevas.
  8. Me siento súper culta.
  9. Mis hijos tendrán otro motivo para ir al psiquiatra; le dirán: mi mamá me traumó, leía demasiado.
  10. Es la mejor forma para dormir una siesta.
  11. Gasto calorías cuando traslado libros en el aeropuerto.
  12. Los otros van a pensar que soy cool.
  13. Donde vaya tengo una excusa para estar callada.
  14. No engorda.
  15. Es adictiva.
  16. Pero no te mata.
  17. Puedo odiar.
  18. Es una excusa para comprar banderitas.
  19. Si me aburro, siempre me puedo quedar dormida.
  20. Es la mejor forma para vencer el desvelo.
  21. Conozco mundos extraños sin la maleta.
  22. Lo mejor, sin sufrir con la seguridad de los aeropuertos.
  23. Ni pagar el pasaje ni alojamiento.
  24. Me hace creer que soy mejor que la mayoría.
  25. Me hace creer que soy la peor.
  26. Me convierte en una mujer rotunda y tremendamente fuera de lo común.
  27. Hablo sobre temas poco comunes.
  28. Cultivo la envidia: soy incapaz de memorizarme frases.
  29. Siempre tengo algo que hacer y, por ende, siempre estoy ocupada.
  30. Soy masoquista: me gusta tener una larga lista de libros pendientes.
  31. Es más barato comprar un libro que ir al psiquiatra.
  32. Aprendo nuevas palabras.
  33. Ocupo mis neuronas.
  34. Me hace creer que voy a llegar tan lejos como los empresarios que dicen que leen mucho.
  35. Estoy segura de que, si leo, escribiré un poco, poquito mejor.
  36. Puedo llorar sin ser yo la protagonista.
  37. Es una buena compañía en el baño.
  38. Me obliga a destetarme del WhatsApp.
  39. Pertenezco una minoría: la lectora.
  40. El retorno sobre la inversión es mayor que si hubiera comprado acciones de Apple cuando salió a la bolsa.
  41. No me exige ser amorosa.
  42. Me convierte en una mujer interesante.
  43. Todos los motivos anteriores pueden ser anulados, subrayados, modificados, menos este: leo porque me fascina.

     ¿Agregarías algo a esta lista? ¿Te consideras adicto?

     Para mí es un imperativo entender cómo nos afecta como sociedad la interacción constante y la dependencia. ¿Cómo afecta al ocio, a la creatividad? Son tantas las preguntas y las respuestas que voy descubriendo que son desalentadoras. Pero no me voy a rendir.

     Porque seguiré leyendo. De eso estoy segura.

 

 

 

 

 

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