Ser y fluir como río amazónico: poesía de Thereza Kolbe

Tomaba un café expreso en la librería Realejo, joyita para bibliófilosen la ciudad brasileña de Santos. Aunque no pensaba comprar libros, me puse a ojear la sección de poesía y escogí el poemario Livro do Rio porque me gustó el primer poema que leí. Y el segundo. Y el tercero. Aunque no conocía a la poetisa, Thereza Kolbe, tres buenos poemas ya valían la aventura de leerla.

El Livro do Rio se refiere a un río interior, metafórico, espiritual, poético, pero que desde el epígrafe (una cita del cronista español Cristóbal de Acuña del siglo XVII) evoca al Amazonas y los principales ríos de su cuenca: el Solimões, el Negro, el Madeira, esos ríos que he visto embelesado desde el aire y que he navegado por trechos.

La primera vez que sobrevolé la selva amazónica, en un vuelo de Panamá a Manaos, me quedé extasiado mirando aquella inmensidad siempreverde, frondosa, exuberante. La miríada de matices verduzcos me alucinaba. Selva. Selva. Selva, apenas penetrada por ríos sinuosos, anchos, marrón barroso. Ríos ondulantes. Ríos como arterias por las que fluye el frescor de nieves de los Andes y de lluvias tropicales. Ríos como venas que llevan la descomposición de residuos orgánicos de la selva al mar. Ríos que arrastran muerte, renacimiento y vida juntas al océano.

Los poemas de Kolbe son minimalistas y sugestivos de una forma de vivir y sentir poéticamente como el Amazonas. Un verso, leído en São Paulo, ciudad de edificios de concreto y vidrio, líneas rectas y ángulos y vértices punzantes, me dejó meditando todo un día:

O rio (…) prefere as curvas às arestas.

El río invita a vivir prefiriendo las curvas, las ondulaciones y la suavidad de los contornos meándricos, a las aristas, los filos, y la dureza cortante de los “cuadrados y ángulos” contra los que se rebelaba la poetisa argentina Alfonsina Storni:

            Las gentes ya tienen el alma cuadrada,

            ideas en fila

            y ángulo en la espalda.

El río también invita a obviar el principio euclideano de que el camino más corto entre dos puntos es la línea recta. Al observar el ajetreo de la gente en la ciudad de São Paulo, te puede parecer que la vida debería ser una recta euclideana entre dos puntos muy bien definidos, para no ser ineficiente y malgastada.

Ser como el Amazonas es dejarte llevar suave y onduladamente por la Vida. Es disfrutar de las vueltas espontáneas y reveses inesperados de la experiencia. Es quedarte quieto en momentos de crisis corporal-emocional y sentir y aceptar que estás en un meandro, pero que el río de tu vida, con todas sus sinuosidades y sin líneas rectas, desemboca en el Océano Vital que te da la bienvenida y al que pertenecés.

El Amazonas y sus afluentes, mientras se retuercen en sinuosidades desconcertantes, en realidad siguen el curso natural más adecuado para llegar a su destino.

También aumentan y disminuyen su caudal. Desde el muelle pluvial de Porto Velho, capital del estado de Rondonia, he visto al río Madeira descender más de 10 metros de nivel en la estación seca y luego aumentar su caudal hasta inundar la antigua estación del ferrocarril, junto al muelle, durante la lluviosa.

A veces los ríos amazónicos se crecen tanto que arrasan islas, abren nuevos brazos, rehacen su cauce. Según los versos de Thereza Kolbe:

o rio (…)

com ondas de letras

abre as asas

rompe diques e avança.

Es bella esta imagen del río que rompe cauces y abre brazos como si fueran alas. Alado, quizá divino, avanza. Pero las aguas bajarán, el río continuará por sus nuevos cauces a su mismo destino: al encuentro del acogedor océano.

A veces somos nosotros quienes nos crecemos por dentro y tenemos que arrasar islas, inundar playones, abrir nuevos cauces internos. La poesía es una forma de hacerlo. A eso se refiere el verso sobre las “olas de letras” del río. Nos crecemos e inundamos nuestras vidas con aguas de poesía. Así fluímos, avanzamos y desembocamos, por nuevos cursos, en nuestro Hogar Océano.

© 2018, Daniel Campos. All rights reserved.

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Daniel Campos

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Daniel Campos Badilla reparte su tiempo entre Brooklyn, Nueva York, y su natal San José, Costa Rica. Ha vivido también en Brasil. Es filósofo y profesor en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). Publica crónicas urbanas semanales en ViceVersa Magazine (Nueva York). Su libro Loving Immigrants in America (Lexington Books, 2017) narra y reflexiona sobre sus vivencias como inmigrante latinoamericano. Ha publicado ensayos en La Nación y Semanario Universidad (Costa Rica). Sus textos exploran el encuentro y enriquecimiento mutuo entre literatura, filosofía y vida cotidiana. Twitter: @Daniel_G_Campos
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