Ser docente dentro de un negocio: la realidad de los profesores contratados

Esta vez me atrevo a escribir acerca de un tema que ya está tomando presencia en la prensa de Estados Unidos: la proliferación de puestos académicos temporales y sin beneficios que están siendo ofrecidos por la gran mayoría de universidades en el país.

Voy a hablarles basándome en mi propia experiencia dentro del mercado laboral del último par de años, pero antes, quiero darles un poco de información a aquellos lectores que no estén empapados del tema en cuestión. Así es como funciona el sistema de las universidades en Estados Unidos: generalmente, o así había sido tradicionalmente, las personas que estudian doctorados llegan después a ser profesores titulares de alguna universidad estadounidense. Los docentes de educación superior deben poseer un Ph.D. para poder ser parte del profesorado de un departamento. Esto, claro, incluye algunas excepciones dependiendo del área de estudio.

Existen asimismo diversas categorías de universidades públicas y privadas dependiendo de la misión a la que se atañen. Entonces existen las research universities, teaching colleges, liberal arts colleges, etc. Dependiendo de la categoría de la universidad se establecen las responsabilidades del profesorado (aparte de impartir cursos, claro) que incluyen servicio al departamento al que pertenecen y/o trabajos de investigación. Sin embargo, lo cierto es que todas las universidades tienen como regla que los profesores posean un Ph.D. En el caso de los community colleges, los cuales son igualmente universidades pero que generalmente ofrecen solo dos años de estudios, hay más probabilidades de que una persona entre como profesor titular solamente habiendo obtenido una maestría.

De igual modo se entiende que estos profesores trabajan a dedicación exclusiva teniendo un cargo de tiempo completo con el paquete de beneficios que eso implica: seguro médico, plan de jubilación, etc.

Otra cosa importante para comprender este proceso es la categorización de los profesores. Existen por supuesto diferentes niveles según los años de experiencia y la trayectoria recorrida por cada profesor. Entonces, el primer nivel (al que accede un recién graduado de un programa de doctorado) es el de assistant professor. Luego, según lo estipule la universidad y cada departamento, el assistant professor debe llevar a cabo ciertas actividades bien sea de investigación (publicación de libros o artículos en revistas arbitradas, presentación de ponencias en congresos) o de servicio (implementación de estudios de intercambio, cumplimiento con horas de orientación y tutorías, etc.). En un plazo generalmente de 5 años y después de haber cumplido con lo que solicite la universidad, el assistant professor se convierte en associate professor; es decir, asciende. En EE.UU. esto es lo que se llama un puesto de tenure track, es decir, un cargo de docente universitario que permite ascender y hacer carrera. Una vez que el profesor haya ascendido al nivel de associate es casi imposible que la universidad pueda prescindir de sus servicios, o dicho más simple, que pueda botarlo. El profesor, digamos, asegura su puesto y su plan de jubilación. Luego puede seguir subiendo a full professor y finalmente a professor.

Por otro lado existen los puestos que no son de tenure track pero que sí son fijos y con beneficios, entre los que se encuentran: lecturer, senior lecturer, teaching faculty, instructor, assistant in, y cualquier otra denominación que las universidades utilicen. Generalmente estos puestos requieren de la renovación del contrato cada año; los puestos de tenure track no requieren eso.

Después de estos podemos encontrar los puestos de profesor visitante, los cuales pueden caer en cualquiera de las categorías antes mencionadas pero cuyo contrato no se puede renovar siendo este generalmente por un lapso de 1 o 2 años. Al final del contrato la universidad le dice «chao, pescao» y contrata a otro visitante. ¿Por qué se hace esto? Pues porque así no se acumula el plan de jubilación. Existe en ciertos casos la posibilidad de que un puesto de visitante se convierta en uno fijo según el presupuesto con el que cuente la universidad.

Ahora bien, resulta que también hay puestos de medio tiempo que no son fijos, es decir, que solo son contratos por semestre y que a pesar de existir la necesidad de contratar al profesor tiempo completo, esto no ocurre porque la tendencia es evitar pagar seguro médico. Un empleado de medio tiempo no tiene acceso a un plan médico a través de su empleador. Este tipo de profesor se denomina adjunct o part-time instructor.

Yo he sido adjunct desde que me gradué de mi doctorado en 2012.  He estado buscando trabajo fijo desde el 2011 porque se estila entrar al mercado laboral el último año de estudios y ver las opciones presentes. Es decir que después de 3 años les escribo este artículo ya contenta por haber obtenido y aceptado una posición de Assistant Professor of Spanish en una universidad de la categoría teaching college. Muy entusiasmada les cuento que he tenido mucha suerte (aunque me ha costado un gran esfuerzo y tiempo) porque la tendencia dentro del mercado laboral es la de contratar a profesores de medio tiempo, como lo fui yo estos últimos 2 años. Eso es lo importante del asunto y a lo que venía yo cuando decidí compartir mis impresiones con los lectores de Suburbano.

Las universidades se han convertido en un negocio que se aleja cada día más de la misión fundamental en la que se supone estén basadas: incentivar y velar por el crecimiento intelectual, artístico y científico de la población estudiantil para que una vez en el campo laboral los nuevos profesionales sean exitosos y contribuyan con el desarrollo de la sociedad.

Según Barmak Nassirian, «Higher education’s metamorphosis into a business began in the early 1980s, when a toxic combination of external factors -shrinking population of recent high school graduates, stagnating wages, and diminished state en federal support- conspired to disrupt the basic economics of how colleges and universities had operated in past» (On Campus. Vol. 33, No. 4). Es decir, esta no es una cosa de los últimos cinco años; ha estado ocurriendo y consolidándose por las últimas décadas, y yo, durante los últimos 10 años, he visto cómo el proceso se ha acelerado. Casualmente me tocó solicitar trabajo en la cúspide de esta exagerada búsqueda de profesores part-time. Les confieso que ha sido un periodo, como comprenderán, muy estresante y frustrante pero al final he podido ubicarme en una buena universidad, en un departamento de humanidades que valora las artes y la literatura.

Para ser más específica todavía en el tema en cuestión, traigo a colación el artículo de Gary Rhoades «We are all contingent» publicado en On Campus, The National Publication of AFT Higher Education Faculty and Professional Staff (Vol. 33, No. 4). Rhoades apunta en su artículo que los cambios dentro del profesorado ya son de conocimiento público y se reducen a tres grandes problemas:

  • El aumento desproporcionado de la cantidad de puestos de medio tiempo ofrecidos a profesores universitarios.
  • El incremento de puestos de trabajo que no son tenure track (carrera de ascenso) los cuales aunque son fijos no suponen una estabilidad pues dependen de un contrato anual.
  • La dependencia que ahora se está estableciendo de los estudiantes de posgrado y posdoctorados para que impartan materias básicas e intermedias a los estudiantes de licenciaturas, la cual yo por mi parte también sentí pues fui teaching assistant de lengua y literatura por 5 años durante mis estudios de Ph.D., más otros más durante la maestría.

Anexo el siguiente gráfico que acompaña el texto de Rhoades para exponer con números y barras la precaria situación en la que caen los recién graduados de doctorado.

BecomingContingent

Entonces nos enfrentamos a una realidad en la que la pasión que se tiene por la docencia y por ver el crecimiento intelectual de los estudiantes se ve afectada por la calidad del trabajo y del trato para con el profesor. En mi caso particular lo que me ha mantenido a flote sin caer en depresiones para seguir en la búsqueda y continuar creciendo como profesional académica, ha sido precisamente la interacción con los estudiantes y la contemplación de su progreso además de las muchas muestras de cariño y agradecimiento que recibo de ellos (acoto aquí que los muchachos no tienen ni idea de la situación por la que pasan los profesores). Por y para los estudiantes, ese es mi lema. Sin embargo y lamentablemente no todo el mundo puede dar lo mejor de sí cuando económica y moralmente se encuentra maltratado.

Me dispongo a comenzar en mi nuevo cargo de Assistant Professor of Spanish con miras a seguir haciendo lo que he hecho siempre, sin importar la categoría que me arrope: instruir, educar, hacer pensar a los estudiantes y verlos crecer, y por supuesto inculcarles el amor por la literatura, los idiomas y la multiculturalidad.