Secuestro de lujo

Las crónicas criminales pocas veces tienen como protagonistas a empresarios, salvo cuando aparecen en calidad de víctimas. Pero el caso de Ramon Mateu fue diferente, aunque también estuvo ligado a la figura de un investigador privado muy peculiar.

Mateu, uno de los directivos de la empresa Mateu & Mateu, que llegó a convertirse en la mayor compañía de transportes de Europa, se dio a la fuga en 1980 para eludir las responsabilidades derivadas de una quiebra millonaria que dejó en la calle a numerosas familias y tras de sí a una larga lista de acreedores. Se refugió en Francia y se hospedó en un hotel de lujo de La Grande Motte.

Hasta allí fue a buscarlo el detective Jorge Colomar. Hoy es un conocido investigador privado que ha conducido documentales de no ficción sobre crímenes, como Hechos reales, tras ser contratado por una productora asociada a Telecinco. Su prestigio se sustenta en los numerosos casos en los que ha participado, entre ellos el de Mateu. Sin embargo, cuando emprendió el viaje hacia La Grande Motte, era apenas un exlegionario, piloto de avión y karateca que comenzaba a resolver sus primeros casos desde un pequeño despacho de la ronda General Mitre.

Corría septiembre de 1983 cuando un cliente contrató a Colomar para recuperar unos documentos comprometedores que Mateu guardaba durante su exilio dorado. El detective viajó a Francia acompañado de su colaborador más cercano, Miguel Morales, y de un guardia civil. Su intención era evaluar la situación y determinar la mejor estrategia. No lograron alcanzar su objetivo. Ni siquiera pudieron alojarse en el exclusivo hotel donde residía Mateu. Sin embargo, observaron que el empresario se movía por La Grande Motte con absoluta confianza. Fue entonces cuando concibieron un plan alternativo: secuestrarlo.

En esta ocasión, además de Morales, Colomar contó con la ayuda de dos agentes de la Guardia Urbana de Barcelona que se encontraban fuera de servicio. El equipo se completó con un tercer investigador, Sergio San Celestino, una joven y un boxeador profesional apodado el Luchador. Para llevar a cabo la operación necesitaron desplazarse en dos vehículos.

Llegado el momento, frente a la puerta del hotel, el Luchador se encargó de introducir a Mateu por la fuerza en uno de los automóviles. Desde allí emprendieron el camino hacia la frontera, donde supuestamente la Guardia Civil debía esperar para proceder a su detención. Sin embargo, nadie apareció.

Ante la ausencia de las autoridades, los secuestradores continuaron su viaje hasta Barcelona. Mientras Colomar negociaba con un comisario de policía la entrega de Mateu a cambio de que los integrantes del grupo quedaran exentos de cargos, dos agentes que se encontraban de servicio se aproximaron al lugar donde ambos vehículos permanecían estacionados provisionalmente en Las Ramblas.

Fue entonces cuando Ramon Mateu se identificó ante los policías, pese a las protestas de aquellos improvisados compañeros de viaje con quienes había emprendido su particular regreso a Ítaca. Todos los integrantes del grupo fueron detenidos de inmediato.

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