Rockefeller en Doral.

Como parte de la serie de autores del Sistema de Bibliotecas Públicas del condado Miami-Dade, tuve la oportunidad de presentar mi novela El último New York Times en la sede de Doral de la biblioteca, el pasado 1ro de febrero de 2020. Para la ocasión me acompañó Kelly Martínez-Grandal, lo cual nos permitió realizar el encuentro en tono de conversación, pero con preguntas y comentarios muy interesantes sobre el libro y los temas que toca.

El último New York Times es una historia donde verdad y ficción se entrelazan y confunden, como sucede con cualquier mito; tratándose de la búsqueda del New York Times de Rockefeller, no podía ser de otra manera. Esto interesó de manera particular a Martínez-Grandal, que leyó un fragmento donde argumento que los límites difusos y solapados entre la realidad y la ficción se muestran en el día a día, en historias que contamos y nos encontramos ahora por la internet.

La investigación necesaria para escribir la novela también fue punto de interés de Martínez-Grandal. En este caso, historia e investigación fueron de la mano, pues fue en la búsqueda del periódico de buenas noticias, de un ejemplar del mismo, lo que me llevó a escribir. De haber encontrado ese ejemplar, lo más probable es que El último New York Times no existiría, al menos no de esta manera.

Martinez-Grandal me hizo una pregunta difícil sobre la búsqueda, o sobre lo que viene después: luego de El último New York Times qué reto tendría ante sí el siguiente buscador del periódico de Rockefeller. Eso me permitió pensar en el libro como una historia de archivo, en el sentido que fue indagando, buscando en bibliotecas, en fundaciones y en testimonios que di con la historia que narré. Esa posibilidad de revisar viejos papeles, viejas publicaciones, es importantísima para esta y muchas otras historias, pero en tiempos de digitalización estamos descuidando el archivo precisamente por darlo por descontado.

El último New York Times es una historia sobre la voluntad de narrar, el deseo de contar y el esfuerzo que hay que realizar para hacerlo. Dividida en tres partes, la novela toca diversas etapas del proceso creativo, con tres personajes, como señaló Martínez-Grandal, obsesionados por una historia, por una anécdota, pero incluso esa obsesión no basta para contar, para narrar.

Un encuentro cálido en un sitio acogedor, que espero se repita para que El último New York Times siga encontrando a sus lectores.