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Pasando revista cultural a Miami

Por Carlos Gámez Pérez

El pasado 19 de noviembre en el marco de la Feria Internacional del Libro de Miami 2013, tuvo lugar un encuentro entre las revistas digitales culturales en español de Miami. En él participaron Maricel Mayor Marsán representando a la revista Baquiana, la decana de las revistas en español de Miami, Pedro Medina, editor de Sub-Urbano, la publicación que está usted leyendo en este instante (y por tanto, mi editor), Mónica Prandi, directora de Letra Urbana y Omar Villasana por parte de la revista Nagari (que nadie se espante, los nombres siguen el estricto orden en que las personas intervinieron).

Yo estuve allí. El encuentro fue correcto pero se torno polémico en el turno abierto de preguntas, cuando desde el público (no voy a dar nombres esta es una columna de reflexión, reflexión crítica, que no polémica) se pidió más sal, más polémica desde las distintas revistas; o, cuidando las formas, más pensamiento crítico, para que las revistas culturales en español de Miami tuvieran una mayor resonancia en la ciudad y fueran las publicaciones punteras de esta. Mi artículo es precisamente eso, una respuesta crítica a aquel debate, pasando revista al ambiente cultural de Miami. Está dividido en cuatro secciones, como cuatro fueron las publicaciones que tuvieron voz en aquel encuentro.

1. Miami institucional

Si nos ponemos serios, como ya se apuntó desde el público en una contrarreplica tras el aluvión de críticas a la oferta cultural de la ciudad, y nos preguntamos, ¿qué es Miami? Solo podemos obtener una respuesta, al menos desde la perspectiva institucional: Miami es una ciudad estadounidense, y el idioma oficial de los Estados Unidos de América es el inglés. Aunque el español goce de buena salud en Miami y del apoyo de instituciones como el Centro Cultural Español, o librerías como Books & Books, difícilmente va a ser el idioma en el que se escriba la publicación puntera de Miami, en especial porque, tal como afirma el profesor David Lynch, de la University of Miami, ningún norteamericano de origen hispano de tercera generación tiene al español como lengua dominante. Se expresa en inglés y el español es su segunda lengua. Y esto está pasando ahora mismo, también en Miami por mucha población de origen hispano que tenga.

2. Miami internacional

Así las cosas, ¿qué deberían plantearse las revistas culturales en español de Miami? Y, ¿que debemos plantearnos los que escribimos para ellas? Vista la nómina de los autores que participan en estas publicaciones, en buena medida escitores prestigiosos de las letras y el pensamiento hispano, como José Kozer, Teresa Dovelpage, Carlos Brück o Alberto Chimal, ninguno de ellos ubicado en Miami, uno percibe que existe un interés desde el extranjero por publicar en las revistas de esta ciudad. Uno observa que numerosos autores en lengua española que en su país se han ganado un nombre por su trabajo quieren publicar en los Estados Unidos y eligen las revistas culturales de Miami para hacerlo. Y que otros escritores de origen hispano que viven en los Estados Unidos gustan de publicar en Miami porque saben que existe un público natural. De ambos hechos deberíamos enorgullecernos.

3. Miami como ciudad libre

Así las cosas, el único modelo que me viene a la cabeza para comparar a Miami con otra ciudad es el del Tánger de la década de 1960. Aquella ciudad libre que atrajo a tantos escritores que no hablaban o no escribían en la lengua autóctona de Tánger. Y cito aquí a William Burroughs, a Paul Bowles, a Juan Goytisolo, a Jean Genet o al autóctono Mohammed Chukri, que escribía en francés. Todos nombres pertenecientes a distintas tradiciones culturales que muestran el carácter de ciudad libre de Tánger.

¿Puede Miami devenir en ciudad libre? Esta claro que eso no va a suceder en el ámbito institucional (mi primer punto), porque Miami va a seguir formando parte de los Estados Unidos. Pero si puede devenir en ciudad cultural libre, espacio de encuentro de artistas y escritores que se expresan en otras lenguas, y ahí pueden jugar un papel importante las revistas culturales en español de Miami, como muestra de la buena salud de que goza el idioma al sur de La Florida. Con el añadido de que lo que supuso para Tánger la independencia de Marruecos, el fin de ese espacio cultural idílico colonizado por occidentales, aquí en Miami no va a suceder. Más bien al contrario. Aquí vivimos un occidente cultural que se está poblando con el pensamiento y la literatura de Iberoamérica, entre otros lugares del mundo. Los colonizados están colonizando la metrópolis.

4. Miami en ciencia ficción

Así las cosas, permitan que me imagine un Miami en ciencia ficción, rodeado por esos escaléxtrics que lo circundan y culminado por rascacielos de colores histriónicos a los que ronda el Metromover, un tren sin piloto. Permitan que lo imagine en varias lenguas: el inglés (por supuesto), pero también el español, y el portugués y el kreyol. Un Miami no siempre positivo, muchas veces críticable cuando se observan las paradas de autobús de Key Biscayne plagadas de hispanos que trabajan en las labores domésticas. Cuando se observan las paradas de autobús de los barrios negros, simplemente plagadas. Cuando se viaja en Metrorail de noche. Cuando se transita el ambiente apocalíptico de la zona de los hospitales. Pero un Miami sugerente que seguro quieren habitar alguna vez todos los escritores de ciencia ficción de habla hispana.

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