Me permito abrir este texto con un comentario breve acerca de mi lectura del cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo, de Senel Paz. La justificación reside en que el cuento se presta para el análisis del discurso como disciplina, por abarcar partes del estudio que otras disciplinas dejarían de lado, no tanto por sus objetivos e importancia, sino porque son sujetos y objetos de otro tipo de estudio más amplio; en cambio, como el análisis del discurso ahonda en partes específicas de la estructura del cuento, así como de contenido, mi propósito es mostrar que se puede hacer un estudio que abra el campo de expectativas.

No quiero decir por tales aspectos que aportaré algo nuevo, sino que cuando se haya concluido el trabajo las ideas estén claras acerca de los temas tratados. Desde luego que el fin no es el término del ensayo, sino que puede abrirse como un trabajo extenso, el cual permita estudiar el fenómeno del análisis del discurso en el cuento de forma concisa

El lobo, el bosque y el hombre nuevo entra a la literatura del último cuarto del siglo veinte como un cuento que plantea varios aspectos en su contenido, involucrando una forma narrativa envolvente en el sentido de cambiar los procesos de narración mediante el relato de un personaje y otro, es decir, el traslado de una voz narrativa a la otra, siendo el tratamiento del lenguaje ideológico el referente que logra trascender desde el principio.

Por otra parte, el discurso de David mantiene una constante a lo largo de su narración, que es su identidad y su modo de pensar, lo cual en otras palabras es su ideología. ¿Qué se entiende por “ideología? Concordando con Beristáin[1], ideología es el sistema de ideas y representaciones, que constan de mitos e imágenes, determinados socialmente y en cuyo discurso los hablantes producen y reproducen los códigos ideológicos, todo ello en relación con el contexto y desde la cosmovisión del individuo. En este sentido, Van Dijk menciona:

Las ideologías no son solamente conjuntos de creencias, sino creencias socialmente compartidas por grupos. Estas creencias son adquiridas, utilizadas y modificadas en situaciones sociales, y sobre la base de los intereses sociales de los grupos y las relaciones sociales entre los grupos en estructuras sociales complejas”[2].

Por tal motivo, David es un individuo con una marcada ideología revolucionaria en los preceptos cubanos que se explica si entendemos el campo cultural del enunciante. El personaje que representa a la Revolución cubana está impregnado por todo el bagaje ideológico que la cultura de ese tiempo ha impuesto a los cubanos. Van Dijk apunta que las ideologías son ‘creencias socialmente compartidas por grupos’, por lo cual entendemos que —hablando en términos del propio autor en su Pragmática del discurso— el discurso es una superestructura compuesta de una macroestructura (en este caso la ideología), que a su vez tiene microestructuras. Según él: “Una superestructura es un tipo de forma del texto, cuyo objeto, el tema, es decir: la macroestructura, es el contenido del texto. Se debe comunicar, pues, el mismo suceso en diferentes ‘formas textuales’ según el contexto comunicativo”[3].

Van Dijk menciona que la macroestructura es el contenido del texto, bien, pues, entendemos que en el cuento de Senel Paz en el contenido se encuentra la ideología marcada y ése es el rasgo principal que sobresale de la historia, por el cual aflora una de las partes importantes del análisis discursivo que hacemos en el presente ensayo.

Todo acto de discurso es una narración de sucesos, por el motivo de enunciar algo que está en la realidad y en el pensamiento. En el cuento, los aspectos de superestructura y macroestructura son inmanentes. Un ejemplo de superestructura es una narración acompañada de un contenido (macroestructura), el cual en el relato el suceso contado se presenta de diversas formas: unas veces él (David) es quien enuncia los hechos, otras son los intertextos en donde se entiende lo que sucede como preámbulo a cada capítulo; en ocasiones es un narrador omnisciente el que narra las acciones de la historia como un ordenador de la narración. Dichas formas textuales de comunicación se enfocan según el contexto de lo que se está narrando en la historia.

Senel Paz en El lobo, el bosque y el hombre nuevo muestra a través de la ficción literaria cómo dos aspectos aparentemente incompatibles, pueden fusionarse mediante la amistad. Dicha amistad en el cuento puede leerse desde diversas perspectivas, sin embargo, mi lectura ha sido, además de grata, literariamente reveladora.

Ahora bien, ¿qué es el discurso? Apoyándonos en Jítrik, el discurso es:

Todo aquello que ha producido un texto, lo que el texto es y lo que lo suscita, de alguna manera se articulan en objeto integrado a cuyo momento material lo denominamos “discurso”, una de sus funciones (…) consiste en sostener e incorporar la “conciencia” que un proceso ha podido generar a su respecto. A la vez, llamaremos “discursivo” a aquello de un discurso que permite tener conciencia, justamente, de que se está frente a una articulación llamada discurso o, en otras palabras, al sentido que procura la articulación de todos los momentos o instancias de construcción del discurso.[4]

Ahora bien, dos son los personajes principales en la historia. Por un lado Diego, el cual manifiesta su ideología antirrevolucionaria en sus comentarios y sus posturas en contra del comunismo cubano. Por añadidura, su homosexualidad le da un tinte extra a sus pretensiones seductoras hacia el otro personaje. Por otro lado está David, joven cuya ideología expresa los sentimientos arraigados de la Revolución cubana y, por lo tanto, una intensa consideración hacia los valores de la nación. Defensor del comunismo, muy en boga en la década de los ochenta, David conoce a Diego en La Catedral del Helado, es decir, en Coppelia. Es entonces cuando se forma una cadena de sucesos que arrastra a los dos personajes al conocimiento mutuo de sus intereses personales e ideologías.

Hay un hecho considerable en este suceso: las pretensiones seductoras de Diego hacia su presa David, por decirlo así, van más allá que un simple flirteo entre dos personas: las relaciones de poder entre un bando y otro; en otras palabras se enfrentan los ideales revolucionarios a los antirrevolucionarios. Las dos posturas van poco a poco fusionándose mediante la amistad que nace entre los dos personajes. La homosexualidad explícita en Diego y la inexperiencia en David provocan una alquimia impensada si se sigue las reglas sociales, pero el deseo del primero por mostrar al mundo y a la naturaleza humana como es,  además de la admiración del segundo por la elocuencia e intelectualidad de aquél, suscitan que las fuerzas ocultas entre los dos personajes salgan a flote. En este sentido, encuentro cierta semejanza de amistad con Virgilio y Dante en La divina comedia.Uno muestra y protege al otro; éste último se deja llevar por los conocimientos y enseñanzas de aquél. En última instancia Diego parte de Cuba por ser descubierto y David se queda en el lugar de su revelación, en Coppelia. En el caso de Virgilio, al llegar al paraíso permanece en la entrada pues no puede pasar por su condición pagana; Dante accede al éter en busca de su anhelo pues está purificado. Mediante esta analogía creo que la amistad puede más que el pensamiento. Por tal motivo, el camino hacia la revelación de cada uno está en su condición natural.

Diego es el lobo que asecha a su presa, el bosque es en donde se encuentra David perdido en su oscuridad pues no ha descubierto su esencia, y el hombre nuevo es simplemente la síntesis de un personaje transformado y revelado porque ha visto la luz, encontró aquello oculto en las sombras de su ser. En suma, un viaje a través de la historia de este cuento enseña que a pesar de los prejuicios sociales existe algo más allá que remite a la asimilación de una ideología dominante, la cual separa los pensamientos humanos pero no la voluntad misma de observar a la realidad que se presenta.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Paz, S. (2011). El lobo, el bosque, y el hombre nuevo. Sancti Spíritus: Luminaria.

Dubais, Jean y otros. Diccionario de lingüística, Ed. Alianza, Madrid, 1979, 636 pp.

Beristáin, Helena.Diccionario de retórica y poética, Ed. Porrúa, México, 2001, 520 pp.

Análisis del discurso, Antología de lecturas. Selección de textos: María Eugenia Flores, Ed, UANL, FFyL, 2004.

Van Dijk, Teun. Ideología: Una aproximación multidisciplinaria, Ed. Gedisa, Barcelona, 1999, 473 pp.

[1]Diccionario de retórica y poética, 261.

[2]Van Dijk, Teun. Ideología: Una aproximación multidisciplinaria, 175 pp.

[3]Análisis del discurso, Antología de lecturas: La pragmática del discurso, cap. “Superestructuras”, 77 pp.

[4]Análisis del discurso, Antología de lecturas: Discursividad, discurso, análisis, Jitrik, Noé, pp. 51.

© 2018, Luis Estrella. All rights reserved.

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Luis Estrella (Ciudad Mante, Tamps). Es escritor y poeta, licenciado en Letras Hispánicas por la UANL. Figura en el libro de cuentos Calidoscopio (2005), publicado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, con el cuento “La muerte de Emilio”. En poesía con La vida que pasa (Diáfora, 2013). Ha publicado las novelas Después de la niebla (Nómada, 2015) y Los 70´s después de Cristo (Resolana, 2016). Trabaja en su tercera novela. Ha colaborado en diversas revistas y periódicos, así como en diversos proyectos culturales que difunden la lectura; fundó la revista literaria La Llave (2014-2015). En la actualidad es redactor editorial en la revista Diario Cultura, donde mantiene una columna. Labora en Playful, una agencia consultora de business innovation como Copywriter creativo y redactor de contenidos.
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