Murales borrados, voces encendidas

En octubre de 2013 publiqué aquí una entrevista que les hice a los artistas Entes y Pésimo (http://suburbano.net/es-el-arte-mas-real-que-existe-no-te-pide-nada-a-cambio-te-lo-da-todo-gratis-al-lado-de-la-avenida/). Estos artistas urbanos son los organizadores del Festival Latido Americano que tiene lugar cada año en Lima, Perú; y en el que participan artistas urbanos de toda Latinoamérica y algunas partes de Europa. Cuando les hice la entrevista decidí escoger como título del artículo una frase que ellos me dijeron: “Es el arte más real que existe. No te pide nada a cambio, te lo da todo gratis, al lado de la avenida”. Y es eso, la raíz de lo que mueve a este tipo de arte, la raíz que mantiene viva este tipo de arte. Caminas y ves una grandiosa obra en la esquina, en la pared que colinda con la calle por donde cientos de transeúntes se desplazan cada día. Y es eso, el arte te lo da todo gratis, sin pedir nada a cambio.

Cuando en los años 20 José Vasconcelos asumió el cargo de Secretario de Educación Pública bajo el Gobierno del Presidente Álvaro Obregón, este pudo dirigir lo que se llamaría el Movimiento Muralista Mexicano. Durante el gobierno de Álvaro Obregón, escogidos artistas fueron comisionados para desarrollar una serie de murales alrededor de Ciudad de México. Mas sin embargo, “A partir de ese momento, la Escuela Muralista Mexicana comienza adquirir prestigio internacional no sólo por ser una corriente artística, sino por ser un movimiento social y político de resistencia e identidad, con imágenes a través de la diversidad de sus componentes estilísticos que retratan temas como la revolución, la lucha de las clases y al hombre indígena. Entre sus miembros, destacan David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Diego Rivera y Rufino Tamayo” (http://consulmex.sre.gob.mx/). En palabras más simples: el arte dejó de ser solo una expresión del propio artista para convertirse en un mensaje social. El muralismo mexicano es un símbolo de la primera mitad del siglo XX que encierra no solo a México sino a toda Latinoamérica. Sus obras se mantienen hasta hoy, casi después de 100 años de iniciado el movimiento. Aquí llega entonces el momento en el que me pongo a pensar en las palabras de Entes y Pésimo. Una de las premisas de Vasconcelos cuando organizó cómo debía llevarse a cabo el muralismo, fue que las obras debían estar al alcance de todos. De allí que se pintara en grandes espacios externos.

Desde el muralismo mexicano no se había dado nada parecido hasta el ya reconocido internacionalmente Festival Latido Americano. Estando ya en otro siglo, con diferentes técnicas, con la tecnología de vanguardia, vemos una producción moderna de igual calidad que la de aquellos artistas tan estudiados hoy como Rivera o Siqueiros. Nos encontramos frente a Entes y Pésimo, Elliot Túpac, Cix, Dem, Gleo, Guache, Ice, Julieta, Rolo, Tinho, Apitatán, entre muchos artistas que se han dedicado a llenar de arte las calles de Lima. Este festival, se ha dado bajo la autorización del gobierno municipal y con permiso para plasmar las imágenes en paredes de la ciudad. No obstante, el mes pasado, marzo 2015, hubo un gran revuelo por en los medios y redes sociales puesto que al haberse dado un cambio en los dirigentes municipales, se llegó a una resolución: borrar los murales pintados por estos artistas.

Seguidores del movimiento, como yo, nos quejamos de lo sucedido, lo compartimos para crear conciencia y decir algo, de alguna manera. Los propios artistas a través de las redes sociales manifestaron su descontento publicando textos y fotos de lo acontecido:

Y se pasó el mes de marzo y estamos en abril y estamos hablando de otras cosas y viendo otras noticias… porque así es el ritmo del flujo de la información. Sin embargo el malestar continúa allí puesto que parece que Latinoamérica continúa en una perenne vigilia, luchando por expresar un mensaje, por dejar una huella, por establecer pautas, por mostrar su propia identidad. Y sigue Latinoamérica imponiéndose sobre ella misma, poniendo una autoridad sobre otra, tapando lo que sus propios ojos ven, silenciando lo que de su propia garganta quiere salir. Es una lucha contaste que tiene Latinoamérica por y contra sí misma.

¿Hay esperanza? Sí. Los mismos artistas nos lo dicen: “hacemos esto con amor y dedicación […] y mañana cuando se termine todo este circo lo vamos a seguir haciendo” (Entes y Pésimo, marzo 2015); “Castañeda [Alcalde de Lima] ten en cuenta algo, VOLVEREMOS!!!” (Elliot Túpac, marzo 2015).

Ellos siguen pintando y nosotros seguimos observando y disfrutando porque “es el arte más real que existe y no te pide nada a cambio”.