Parte 1. Miami (Un)plugged y la creación de una nueva identidad literaria en el sur de la Florida

Hacia finales del siglo XIX ya había escritores y periodistas de lengua española en el estado de la Florida, en su mayoría exiliados cubanos en Cayo Hueso y Tampa. La ciudad de Miami no se funda hasta el año 1896, de modo que los primeros exiliados no llegan a la zona hasta el machadato de los años treinta. Dos décadas más tarde, la oposición a la dictadura de Fulgencio Batista produce un pequeño exilio en Miami—que en algunos casos es temporal y en otros permanente—de escritores como Heberto Padilla, Martha Padilla y Pura del Prado (Cantera y Hospital 10-20). A partir de 1959 llega un número mucho más grande de autores cubanos a la Florida, como es el caso de Lydia Cabrera, Hilda Perera, Ángel Cuadra y Lorenzo García Vega. Como es de esperar, después de seis décadas de una presencia masiva de hispanohablantes en el estado, se ha creado una literatura hispana no solo en español, sino también en inglés. La mayor parte de los miembros de la llamada generación 1.5 de inmigrantes—o sea, los que nacen en el extranjero y se crían en los Estados Unidos—solo escriben en inglés, como Virgil Suárez, Chantel Acevedo y la colombiana Patricia Engel.1Hay autores de segunda generación que también escriben en inglés, como Ana Menéndez, Jennine Capó Crucet y Vanessa García. Además, hay escritores 1.5 que trabajan en los dos idiomas, como Gustavo Pérez Firmat y Roberto G. Fernández, y otros de la misma generación que únicamente escriben en español, como el poeta Orlando González Esteva.

Con la llegada de la generación de inmigrantes cubanos de 1979 a 1980, hay nuevos poetas y narradores que mantienen el castellano como su única lengua literaria, pero el carácter social de este grupo sufre un cambio notable en comparación con el llamado exilio histórico. Mientras que los primeros inmigrantes después de la Revolución tienden a integrarse a la sociedad americana, inclusive sin perder la lengua y las idiosincracias culturales, los nuevos escritores no siempre corren la misma suerte (García 68-76). De hecho, algunos autores que habían representado un elemento indeseable en Cuba debido a sus actitudes políticas o su tendencia sexual (Del Risco), luego se convierten en seres marginados—tanto desde el punto de vista personal como literario—una vez que llegan a Miami (Correa Mujica). Sin embargo, este grupo aprovecha las posibilidades de escribir libremente en este país para crear una nueva literatura en español en la Florida, como se ve por ejemplo en los escritores de la revista Mariel (1983-1985).2A pesar de la importancia literaria de esta generación en Miami, el grupo sufre la muerte temprana de algunos de sus miembros más destacados: el poeta Amando Fernández muere de sida en 1994 después de ganar cinco premios literarios internacionales, el poeta y narrador Eddy Campa desaparece sin dejar rastro en 2001, y se suicidan debido a diferentes enfermedades Reinaldo Arenas (en Nueva York en 1990), Guillermo Rosales (1993) y Carlos Victoria (2007).

Hacia finales del siglo XX y comienzos del XXI, la presencia de la literatura en español en Miami se sigue desarrollando debido al arribo de nuevas generaciones de escritores latinos. Este fenómeno ya no tiene un carácter netamente cubano, pues—como reflejo de los cambios demográficos durante las últimas décadas—Miami ha recibido a narradores de una variedad de países hispanohablantes.Es más, se ha hecho un importante esfuerzo cultural para desarrollar esta literatura en Miami, como se ve por ejemplo en la revista online Suburbano y su casa editorial Suburbano Ediciones (SED). Como comenta Pedro Medina León (Perú 1977), editor general de SED,

Suburbano es la página literaria y cultural en español líder en Estados Unidos, con más de 35,000 lectores mensuales. Nació en el año 2009, impulsada por un pequeño grupo de intelectuales radicados en Miami, y actualmente está integrada por medio centenar de escritores de EE.UU., América Latina y España. Hoy Suburbano es un digital magazine de actualización diaria, el sello editorial #SED, el programa Building Community, una editorial digital y un portal destinado a la comercialización exclusiva de ebooks en español. (Suburbano)

Como ha notado Naida Saavedra, Suburbano y SED son piezas claves del New Latino Boom, una corriente cultural que representa “el movimiento, tendencia, explosión de literatura escrita y publicada en español en Estados Unidos durante las dos primeras décadas del siglo XXI” (“Definiendo”). Saavedra indica que el Boom va a continuar por lo menos hasta la tercera década del siglo, y también que el movimiento no se limita a los escritores y las casas editoriales porque abarca todo un engranaje cultural: “Este fenómeno no solo se está dando por la acción de un grupo de autores que escriben y por la acción de algunas editoriales que los publican. El New Latino Boom se define y se edifica porque cada entidad, cada actor, está promoviendo la literatura en español en Estados Unidos a todo nivel” (“Definiendo”).  Aunque los escritores del exilio histórico y la generación del Mariel escriben literatura cubana en los Estados Unidos—siguiendo una tradición que data del siglo XIX con autores como el padre Varela, Cirilo Villaverde y José Martí, entre otros—el New Latino Boom consiste en una serie de agentes culturales de diferentes países que tienen a los Estados Unidos como su centro literario y social. Es más, aunque Marielsolo produce ocho números por el alto costo de publicar y difundir una revista escrita, Saavedra observa que los autores del New Latino Boom emplean los “medios impresos, audiovisuales, digitales y en las redes sociales” para crear nuevos canales de publicidad y distribución (“El New”).4