Los mejores discos del 2019

En los 50s se conocía música a través de la radio.  Si te gustaba una canción te la comprabas en un disco de 45 rpm que solía venir con una canción de relleno en el lado B. Aunque en el jazz ya se hacía desde antes, son las bandas de rock de los 60s las que popularizan al long play, formatos que rotan a 33 ½ rpm, como una oportunidad de grabar canciones más largas o componer obras que no necesariamente cumplan con los criterios comerciales de la radio. Son artistas pop como los Beatles o folk como Bob Dylan, quienes se acercan al rock y aprovechan el formato largo para crear clásicos como Revolver o Blonde on Blonde.  La idea del álbum continuó su reinado en los 80s con el casete, un formato más práctico y resistente que el disco de vinilo.

El álbum como una obra integral, conformado por una secuencia de canciones que se escuchan en el orden previsto por la banda, deja de ser relevante para la cultura popular a inicios del Siglo XXI con la aparición del mp3, iTunes y luego las plataformas de streaming como Spotify.  Millones han regresado a escuchar solo los singles promocionados.   Esto redujo el consumo del long play en la música masiva, pero no debilitó la calidad del producto.  La reaparición del vinilo de 33 ½ es una muestra de ello.  El álbum sigue siendo un formato ideal para viajar por largo tiempo dentro del universo de un músico.   Esta lista es una celebración de ese formato, con los discos que más me gustaron durante el 2019.

  1. Mueran Humanos – “Hospital Lullabies”

El dúo argentino radicado en Berlín se ha despachado siete temas que no bajan la guardia un segundo. Post-punk electrónico para caminar por las noches en ciudades sumidas en fraude, corrupción y descontento generalizado.  Pero este no un disco político.  Las letras son observaciones que se acercan más a  poemas hedonistas, con frases exquisitas como en “Detrás de una flor”, donde Carmen Burguess arranca diciendo “Soñé que era un hombre”.   El álbum está para una fiesta en un sótano antes que para un concierto de rock.   38 minutos de loops arrolladores. Las guitarras aparecen poco y cuando lo hacen aceleran el despegue.  En el mundo distópico de los Mueran Humanos se puede gozar bailando en medio de la degradación.  Brutal.

  1. Joan Shelley – “Like the river loves the sea”

Cuando lo escuché por primera vez pensé en Vashti Bunyan, en música de un hada que vive feliz dentro de un cuento celta para niños. La realidad es otra.  Shelley es una gringa de Kentucky que se fue a disfrutar de los desolados paisajes de Islandia, donde grabó el disco con la ayuda de Will Oldham y de las hermanas Þórdís Gerður Jónsdóttir y Sigrún Kristbjörg Jónsdóttirl.  En la mayoría de las canciones Shelley está sola con su guitarra, acompañada a veces por cuerdas y discretos instrumentos acústicos.  La imagino cantando al alba, cuando los animales silvestres siguen durmiendo, alumbrando el inicio del día con su arrulladora voz.  Es un disco para contemplar la naturaleza en otoño, como un método de sanación luego de una crisis de la mediana edad.

  1. Bruce Sprinsgteen – “Western Stars”

Si “Nebraska” fue el resultado de depresiones nocturnas, “Western Stars” es el pico de una tarde llena sol en primavera.  Un disco esplendoroso y optimista.  La celebración de haber dejado los excesos que matan lentamente, de tener la vida más clara, de estar por fin satisfecho.   Hacer canciones positivas suele acabar en música anodina o infantil, salvo que seas Sprinsgteen y te salen 13 canciones perfectas.  Ponlo en la carretera, no pases de 90 kph y goza.

  1. Craig Leon – “Anthology of Interplanetary Folk Music Vol. 2: The Canon

Leon empezó como productor e ingeniero de sonido en discos de Ramones, Talking Heads, Blondie, The Bangles, Suicide, The Go-Betweens, Front 242 y una gran lista de notables.   A inicios de los ochenta hizo un par de discos propios que parecían venidos de Marte.   Los reeditó hace unos pocos años y fue el redescubrimiento de una obra maestra del ambient tecno.    Casi 40 años después grabó un nuevo alunizaje.  Este volumen dos se pone tribal por momentos. Música de un tío que ya encontró el Valhalla y nos manda un mensaje desde allá.  Nos mintieron.  Leon nos lo hace saber con cada track que a su vez inicia una mitología propia.  El paraíso consiste en admirar el espacio exterior mientras se descubren nuevas galaxias en un estado de placidez eterno.

  1. Nick Cave & The Bad Seeds – “Ghosteen”

Al inicio parece lúgubre como su anterior álbum. Conforme se lo gira aparece un disco más tierno.  Cave se muestra vulnerable.  Ya no es el macho man de la escena underground.  Está sereno. Pasó la tormenta.  Luego de la devastación por fin sanan las heridas.   En esta transformación los Bad Seeds dejaron de hacer rock.  La percusión casi desaparece.  Tampoco son una banda.  Son una pequeña orquesta para espacios mágicos con fantasmas inofensivos.  Tocan a lo lejos, casi tapados por la niebla.  Cave sí está más cerca, recordándonos que somos mortales y que toca seguir adelante.  Otra obra maestra.

  1. Apparat – “LP5”

Sascha Ring es conocido por Moderat, el grupo de electrónica para fiestas que tiene junto a los Modelselektor.  Ring por sí solo compone como Apparat y en su último álbum hace soul electrónico y minimalista, que a veces flota en dream pop y otras se desata en dubstep.  Algo así como Aphex Twin narcotizado en plan Bon Iver.  Más allá de la fluida asimilación de ritmos africanos y atmósferas del medio oriente pasadas por el filtro digital, “LP5” es una buena muestra de la sensibilidad musical alemana en el Siglo XXI.  Berlín rules.

  1. Jake Xerxes Fussell – «Out of Sight»

Música tradicional de alguien crecido en Carolina del Norte y que ha vivido también en Mississipi y Georgia. De adolescente acompañó a su padre en viajes de investigación como fotógrafo y curador.  Con fuerte rigurosidad académica y el espíritu antropológico del primer folk gringo, Xerxes solo graba canciones muy antiguas y de dominio público, algunas de las cuales tienen hasta 200 años de conocidas.  Xerxes no hace un viaje al pasado, trae las canciones al presente con la alegría de The Band, la inspiración de Van Morrison y el aporte de una persona sencilla que solo quiere que esas canciones no se pierdan para siempre.

  1. Snapped Ankles – “Stunning Luxury”

Existe vida más allá de La Tierra.  Cuando nos escuchan desde otro planeta, detectan que en el 2019 acá sonaba latin trap y reggaeton.  Hacen zoom en el norte de Londres.  Se dan cuenta que la especie humana también hace música neurótica, donde no todos bailan pegados ni exudan sensualidad.  También hay canciones para que los jóvenes bailen solos, apenas muevan sus cabezas o choquen sus cuerpos sin que ello sea un gesto de violencia.  Detectaron a los Snapped Ankles.  Imagínate una banda creada por John Lydon no en 1976 con Sex Pistols sino en 1980 con B-52s.  O los Can si aparecían hoy para hacer un dance-punk desbocado.   Dicen que sus conciertos son mejores que sus discos.  Debe ser, porque suenan poseídos.

  1. Tinariwen – “Imager”

Los Tinariwen son del pueblo Tamashek (otros los llaman Tuareg) y llevan siglos cómo nómades por África del Norte.  Esta es música del Sahara.  La banda empezó en 1979 en un campo de refugiados en Libia, ya como profesionales se instalaron en Mali y “Amadjar” fue hecho en Mauritania.  Reverenciados en Europa, la banda no recibe el mismo trato en muchos países africanos y suelen ser amenazados por nacionalistas y fundamentalistas religiosos.  En este noveno álbum colaboran Cass McCombs, Stephan O’Malley Warren Ellis, Noura Mint Seymali y Jeiche Ould Chighaly.  Han bajado las revoluciones y pareciera que siguen la velocidad de la arena cuando el aire avanza con tranquilidad por el desierto.

  1. White Lies – “Five”

Instrumentación post-punk con himnos pop para cantar con los brazos en alto.  Nueve canciones con vocación de singles coproducidas por Flood, responsable de discos esenciales en la Inglaterra de los 80s y 90s.  Funciona impecable la voz de barítono a lo Interpol con el olfato comercial de The Killers.  Si estás más cerca de la base cuatro, imagínate una mezcla de Blancmange y Pyschedelic Furs.   El espectro generacional que puede alcanzar este trío de Londres es enorme.  Sin duda su mejor álbum.

También recomiendo estos discos:

  1. Steve Gunn – “The unseen in between”
  2. Sharon Van Etten – “Remind me tomorrow”
  3. Caroline Spence – “Mind Condition”
  4. Fontaines D.C. – “Drogel”
  5. Mdou Moctar – “Ilana – The Creator”
  6. Drab Majesty . “Modern Mirror”
  7. Lankum – “The livelong day”
  8. Better Oblivion Community Center – “Better Oblivion Community Center”
  9. The Comet is coming – “Trust in the lifeforce of the deep mistery”
  10. Calexico/Iron & Wine – “Years to burn”
  11. Carolina Durante – “Carolina Durante”
  12. Blick Bassy – “1958”
  13. Tyler, The Creator – “Igor”
  14. Felice Brothers – “Undress”
  15. Sleaford Mods – “Eton Alive”
  16. Steve Earle – “Guy”
  17. Jamila Woods – “Legacy! Legacy!”
  18. James Blake – “Assume Form”
  19. Fuerza Nueva – “Fuerza Nueva”
  20. Stephen Malkmus – “Groove Denied”

Para escuchar una selección de 150 canciones lanzadas el 2019 con más de 10 horas de música, una por banda, te recomiendo este playlist:

 

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