La velocidad de la primera palabra.

No había conocido tus letras

eso que dijiste para
nombrar
el mismo espejismo
(pero digo
círculo, tecleo, mar, espejo).
Cantar y llover serían lo mismo
-si las palabras fueran otras
no habría llorado
tu estatua desde
la pared-
Todo tiene otras palabras.
Los nombres que me diste
para llamarte
son letras revueltas
de aquella ventisca
el día de mi bautizo.
Animales pintados
en los ojos,
rascando su propia piel.
¿Pero qué vas a entender
si esto que digo
son las palabras
como la voz de otro animal
que nadie usó
por no saber, ni yo,
que aquí podrían usarse?
Todo es arrebato
cada voz escrita
ha sido arrebatada
a la velocidad de
la primera palabra.
David N. Campos.
@LeChatDavo

Elías David

Sostuvo en esta revista, hace tiempo, la columna de poemas Saudade que ahora retoma, ya sin saudade. Ha impartido en su ciudad natal talleres de creación literaria donde ha aprendido mucho. Textos suyos han aparecido en antologías regionales de su país y de Miami. Fue profesor de secundaria. Ahora sólo lee y escribe, o sea, no hace nada.

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