La otra cuarentena

Los tiempos son duros, lo sabemos. Lo son para todos, en realidad, pero hay quienes han llevado la peor parte. Ellos, los olvidados también viven en cuarentena, pero el encierro no solo es físico, sino también de exclusión. No lo veíamos venir, pero ha llegado y nos ha refregado en la cara que esta lucha también pone a prueba la colectividad como sociedad y no solo como individuos aislados de la realidad. Los otros, esos que sufren más, son los que no han sido tomados en cuenta en países donde el problema económico es una lucha diaria. La escena final de El coronel no tiene quien le escriba no hace más que reflejar esta compleja situación.

“El coronel no supo si había oído esa palabra antes o después del sueño. Estaba amaneciendo. La ventana se recortaba en la claridad verde del domingo. Pensó que tenía fiebre. Le ardían los ojos y tuvo que hacer un gran esfuerzo para recobrar la lucidez.

-Qué se puede hacer si no se puede vender nada -repitió la mujer.

-Entonces ya será veinte de enero -dijo el coronel, perfectamente consciente-. El veinte por ciento lo pagan esa misma tarde.

-Si el gallo gana -dijo la mujer-. Pero si pierde. No se te ha ocurrido que el gallo pueda perder.

-Es un gallo que no puede perder.

-Pero suponte que pierda.

-Todavía faltan cuarenta y cinco días para empezar a pensar en eso -dijo el coronel.

La mujer se desesperó.

«Y mientras tanto qué comemos», preguntó, y agarró al coronel por el cuello de franela. Lo sacudió con energía.

-Dime, qué comemos.

El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:

-Mierda.”

El Covid 19 ha golpeado, y ese golpe ha sido duro, muy duro. Sin embargo, existe otra cuarentena que se está luchando en los países latinoamericanos, la otra cara que las noticias no presentan o que, simplemente, no queremos ver. Perú es una muestra de ello, una muestra de cómo muchos coroneles, como el de García Márquez, están entrando en la desesperanza, no porque no llegue la pensión, sino porque al no salir, al acatar las normas de la cuarentena, no hay trabajo, y, por tanto, no hay dinero para vivir.

El primer caso de infección en Perú, según los datos del Ministerio de Salud (Minsa) fue registrado el 6 de marzo [1]. Hasta los días de Semana Santa, en que se ha declarado inmovilización total, a partir de las pruebas realizadas por el ministerio se ha obtenido lo siguiente:

6 de marzo: primer caso; 7 de marzo: 6 casos; 8 de marzo: 7 casos; 9 de marzo: 9 casos; 10 de marzo: 11 casos; 11 de marzo: 15 casos; 12 de marzo: 22 casos; 13 de marzo: 38 casos; 14 de marzo: 43 casos; 15 de marzo: 71 casos; 16 de marzo: 86 casos; 17 de marzo: 117 casos; 18 de marzo; 145 casos; 19 de marzo: 234 casos; 20 de marzo: 263 casos; 21 de marzo: 318 casos; 22 de marzo: 363 casos; 23 de marzo: 395 casos; 24 de marzo: 416 casos; 25 de marzo: 480 casos; 26 de marzo: 580 casos; 27 de marzo: 635 casos; 28 de marzo: 671 casos; 29 de marzo: 852 casos; 30 de marzo: 950 casos; 31 de marzo: 1065 casos; 1 de abril: 1323 casos; 2 de abril: 1414 casos; 3 de abril: 1595 casos; 4 de abril: 1746 casos; 5 de abril: 2281 casos; 6 de abril: 2561 casos; 7 de abril: 2954 casos; 8 de abril: 4342 casos; 9 de abril: 5256 casos; 10 de abril: 5897 casos.

La situación es alarmante. La cantidad de casos ha crecido considerablemente, pero más allá de ello, hay quienes afirman que las cifras no son reales, que los números son mucho más elevados de lo que nos muestra el gobierno. A la fecha, el ministerio ha informado que ya hay 687 pacientes hospitalizados. De ellos, 130 se encuentran en Unidad de Cuidados Intensivos con ventilación mecánica.

Por otro lado, al día de hoy, 10 de abril, en que escribo este texto, no solo alarma los 5897 casos –más del triple en solo una semana–, sino también la cantidad de muertos: 138. En ese número se incluye el primer médico contagiado [2]. Lamentable noticia, sobre todo, porque devela la problemática del sistema de salud en el país con respecto a los cuidados médicos. Hay incertidumbre en la población, y, al parecer, las próximas semanas se podría complicar aún más la situación.

Con el problema de la falta de un trabajo formal, muchas familias están comenzando a salir, desesperadas por el alimento, por una oportunidad de vivir también. La informalidad es, al parecer, la única salida. Existe la idea colectiva que en esta situación hay dos formas de morir: saliendo a la calle para exponerse a ser contagiado o quedarse en casa y morir sin alimento. Los videos compartidos en redes sociales lo muestran todo, excesos, aglomeraciones, caos. Lima es la ciudad peruana que tiene mayor cantidad de infectados y es la que también más desobedece junto a otros departamentos del norte del país. Y ese irrespeto ha sobrepasado incluso el toque de queda (de 6pm a 5am), donde se muestran desacatos a la autoridad, agresiones a policías, en realidad, agresiones desde ambos lados.

El encuentro con la muerte parece inevitable. Convive con nosotros, se le ha desafiado y parece no importar las consecuencias. La necesidad nos ha empujado forzosamente a ello, a esa desesperación, por eso las calles, las plazas, los mercados colapsan de gente que busca sobrevivir en medio de la muerte. Como si predijera el futuro, hace más de cien años, Gonzáles Prada, el ensayista y poeta peruano, escribió en su poema “Triolet” los siguientes versos: Para verme con los muertos, / ya no voy al camposanto. / Busco plazas, no desiertos, / para verme con los muertos. / ¡Corazones hay tan yertos! / ¡Almas hay que hieden tanto! / Para verme con los muertos / ya no voy al camposanto.

La economía es un problema que en países como Perú siempre es preocupante. Para los menos favorecidos, el gobierno ha otorgado un bono de 380 soles que se dará en dos oportunidades. La primera ya se hizo efectiva, y en los próximos días se entregará la segunda parte. Sin embargo, la preocupación va más allá de ello. Hay muchas familias olvidadas que solo son números para el país y no han sido beneficiadas. Hay un aspecto de corrupción también, es cierto, y eso perjudica mucho más a quienes menos tienen [3].

El Perú, un país donde un gran porcentaje de la economía es sostenido por la informalidad, hoy se ve afectado. Esa es la otra cuarentena, la de los olvidados. Esos no son los personajes de García Márquez, aunque bien podrían encajar en la ficción. Aunque no son los coroneles de la novela, se han convertido en sujetos expuestos al olvido. Esperemos no llegar a comer mierda, aunque en situaciones extremas hay formas menos sutiles de olvidarnos de la dignidad.

 Notas:

[1] Minsa: Casos confirmados por coronavirus COVID-19 ascienden a 5 897 en el Perú (Comunicado N°61). (10 de abril de 2020). Ministerio de Salud. Recuperado de https://www.gob.pe/institucion/minsa/noticias/112148-minsa-casos-confirmados-por-coronavirus-covid-19-ascienden-a-5-897-en-el-peru-comunicado-n-61

[2] Muere el primer médico por coronavirus en el Perú. (9 de abril de 2020). Expreso. Recuperado de https://www.expreso.com.pe/coronavirus/coronavirus-muere-medico-que-se-contagio-trabajando-en-san-juan-de-lurigancho

[3] Fiscalía investiga casos de presunta corrupción en entrega de bonos y víveres por COVID-19. (9 de abril de 2020). Peru21https://peru21.pe/lima/coronavirus-peru-fiscalia-investiga-casos-de-presunta-corrupcion-en-entrega-de-bonos-y-viveres-por-covid-19-nndc-noticia/

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