La inequidad racial: una tarea pendiente en Estados Unidos

          La desigualdad racial –ese mal que ha lacerado a la sociedad estadounidense por siglos– no se ha aliviado gran cosa en las últimas décadas.

          Es la conclusión del informe anual de la Liga Nacional Urbana, una organización no partidista, con sede en Nueva York y fundada en 1910, que aboga por la justicia social y económica para los afroamericanos y lucha contra la discriminación racial.

          El informe ofrece datos que deben preocupar a toda la sociedad estadounidense. Es cierto que la población negra, desde las luchas por los derechos civiles en la década de 1960, ha logrado avances económicos, sociales y en el campo de la salud. Pero aún están muy por detrás de la población blanca no hispana en esos sectores y también en educación, justicia social y participación cívica.

          En el campo económico, el ingreso medio de las familias afroamericanas es de 43.862 dólares anuales, muy por debajo del ingreso de las familias blancas no hispanas, que llega a 69.823 dólares. También se benefician menos de la propiedad residencial, la esencia del Sueño Americano. Las parejas afroamericanas tienen dos veces más probabilidades de que les nieguen una hipoteca para comprar una vivienda o un préstamo para hacer mejoras en la casa.

          En el terreno de la salud, la expectativa de vida ha disminuido ligeramente entre la población negra a 74,7 años, cuatro años menos que la población blanca. Las mujeres afroamericanas embarazadas tienen 59 por ciento más probabilidades de morir cuando están dando a luz. Los hombres afroamericanos tienen 52 por ciento más probabilidades de fallecer de cáncer prostático, y nueve veces más de ser víctimas de homicidio.

          Según datos del Departamento de Justicia, los hombres afroamericanos tienen el doble de probabilidades que los blancos no hispanos de sufrir amenazas o abuso de fuerza en encuentros con la policía, y tres veces más probabilidades de ir a la cárcel.

          Marc Morial, presidente de la Liga Nacional Urbana, dijo que los avances sociales y económicos en la población afroamericana ocurren muy lentamente. “Lo que eso me dice es que esta disparidad institucional basada en la raza parece estar insertada en la sociedad norteamericana”, señaló.

          Las conclusiones del informe demuestran que el racismo sistémico sigue presente en Estados Unidos, a pesar de las leyes promulgadas contra la discriminación.

      En 2020, el país fue sacudido por protestas multitudinarias por la muerte de afroamericanos a manos de la policía, entre ellos George Floyd, asfixiado por un agente en Minneapolis; Ahmaud Arbery, perseguido por tres hombres blancos y baleado mortalmente cuando corría como ejercicio en su barrio en la localidad de Brunswick, en el estado de Georgia, en lo que fue básicamente un linchamiento como en la época de la esclavitud, y Breonna Taylor, muerta a balazos en su cama cuando la policía irrumpió por error en su casa en Louisville, en el estado de Kentucky.

          A raíz de las protestas, en las que participaron personas de todas las razas y etnias, y que muchas veces fueron reprimidas brutalmente por la policía, expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas instaron a Estados Unidos a reformar su sistema judicial para eliminar el racismo. Pidieron reducir los enormes presupuestos policiales y militares e invertir más en atención médica, educación, vivienda, prevención de la contaminación y otras necesidades sociales, especialmente en las comunidades de color.

          La tarea de desterrar por fin el racismo de la sociedad norteamericana aún está pendiente.

 

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