La hora más oscura del país de Leopoldo López

Después de un falso juicio en el que no pudo presentar a uno solo de sus testigos y pruebas, a Leopoldo López lo han condenado a 13 años y 9 meses de cárcel, que tendrá que cumplir en la prisión militar de Ramo Verde. ¿Cuándo será que el mundo diga basta? Basta de esta tiranía disfrazada. Basta de los abusos. Basta de la infamia.

La misma patraña, el mismo circo macabro que fue el juicio contra Leopoldo López, lo han sido todas las elecciones y actos supuestamente legales que ha llevado a cabo este régimen atroz, que se ha enraizado en uno de los países más importantes de Latinoamérica, con la complicidad de muchos de sus gobiernos. Me da dolor decirlo, pero de lo que antes me enorgullecía por mi patria, que no se había alineado con esos pandilleros de barrio que se tomaron el gobierno de Venezuela, hoy me apeno. Aunque una vez traicionado, mi presidente les habló duro, hoy una vez más calla, ahora que se presenta esta nueva infamia.

Yo, con todo respeto, me pregunto si todavía la oposición debe seguir creyendo en las elecciones de diciembre. Si deben seguir creyendo que permitirán, ahora que la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró que el gobierno debe restablecer la conexión radioeléctrica de RCTV, que dicho canal siga con el excelente trabajo denunciatorio e investigador que llevaba a cabo antes de que fuese brutalmente silenciado. Lo que Nicolás Maduro y Diosdado Cabello tienen en Venezuela es una dictadura en toda regla, ilegal, mafiosa y corrupta, que no obedece a otra ley y otra lógica que la suya. Ellos y su putrefacto séquito, a la vez que todos los gobiernos que los apoyaron o callaron, pasarán a la historia como los protagonistas y alcahuetas de una de las horas más oscuras del continente.

Insisto, con todo el respeto, admiración y solidaridad que me merecen los valientes venezolanos que todavía luchan por su patria desde dentro de su territorio, si ¿no será que permitiéndoles llevar a cabo los procesos (políticos, electorales, judiciales), lo que están es otorgándoles que se legalice más la dictadura, y atando las manos de los organismos internacionales que al menos (no sé si de algo sirve) podrían declarar ilícitos al gobierno y sus decisiones?

Chávez en su momento, y Maduro y Cabello ahora, aprendieron muy rápidamente que más que el fondo de sus actos, lo importante son las formas. Así, no es importante que las elecciones se ganen con trampas descaradas, sino que haya un ente del ¡propio gobierno! que supuestamente las vigile y apruebe. Que no importa que un presidente se eternice en el poder, sino que se haya aprobado en un Congreso (cuyos miembros fueron elegidos con trampa) una reforma constitucional que lo apruebe. Que no importa si se asesina a sangre fría y bajo el lente de las cámaras en las protestas, sino que haya policías nombrados oficialmente, que atestigüen lo contrario, y nieguen rotundamente en una declaración escrita, lo que las cámaras muestran.

Ni un solo canal de televisión o emisora de radio en la patria del Libertador, tuvo la libertad de informar sobre la condena al líder opositor. ¿Hasta dónde llegará esta gente? ¿Cuántos años más de infamia? Ante tanta rabia y dolor, solo queda añorar el día en que veamos a estos forajidos pagando por sus crímenes atroces y pudriéndose en una celda.

No desfallezcas Leopoldo López, como tú bien lo dijiste: no será un juez quien te quite las esposas, sino el pueblo de Venezuela.

Mucha fuerza.

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Pedro Caviedes

Pedro Caviedes

Nació en Cartagena de Indias, Colombia. Empezó a colaborar con el periódico El Universal, de Cartagena, publicando columnas de opinión política. Trabajó como redactor y periodista para la firma editorial Mercado de Dinero y actualmente es editor en español de Copy Write Agency Inc. También es columnista semanal para el diario El Nuevo Herald de Miami, FL, Voces del Huffington Post e Infobae. Es autor de la novela "La otra mirada".