La canción más triste del mundo

El video de Twenty-something, la nueva canción de Pet Shop Boys, representa  la realidad apesadumbrada y lúgubre que acorrala a tantos en este país y en múltiples otros, que toca a infinidad de grupos diversos, ya sean mineros de West Virginia o refugiados sirios.


Si aceptamos aquello de que una imagen vale más que mil palabras, entonces un vídeo, como el del nuevo tema musical Twenty-something, del más reciente álbum, Super, del famoso dúo británico Pet Shop Boys, sirve para darnos cátedra de por vida.

Neil Tennant y Chris Lowe, quienes traerán su gira de conciertos Super al teatro Fillmore de Miami Beach el 16 de noviembre, no gozarán ya de la fama que les vino a finales de los años 80 y principios de los 90 con su música bailable acompañada de letras astutas, certeras, irónicas y mordaces, pero su sitial en la historia está asegurado: crítica social + ritmo = genialidad.

Desde sus primeros clásicos, West End Girls, Opportunities (Let’s Make Lots of Money), y What Have I Done to Deserve This?, entre muchos otros, hasta las creaciones más recientes, los PSB tienen mucho que decir, algo que brilla por su ausencia en gran medida en la música pop actual.

Ya en 1986, con el tema Suburbia, Tennant el vocalista y Lowe el instrumentalista advertían sobre el desasosiego y la enajenación que experimentan los jóvenes que, viviendo en grandes guetos urbanos, desde Los Ángeles hasta París, no encontraban salida de su callejón de desempleo, drogas y violencia, culminando en explosivos disturbios o riots donde la destrucción de la propiedad y el saqueo se volvían la orden del día.

Treinta años después, pareciera que poco ha cambiado, y hasta podría decirse que en algunos casos las circunstancias han empeorado. Los Pet Shop Boys, como si el tiempo no hubiera pasado, siguen registrando eso.

Porque el orden económico mundial hoy es uno en el cual, por lo general, quien ya es rico, se enriquece más; el de clase media se aferra con uñas y dientes a lo que le queda para no caer al vacío, y no siempre lo logra; y el pobre sigue en la miseria o se profundiza en ella.

El neoliberalismo ha enriquecido a unos pocos, el populismo ha empobrecido a muchos. ¿Qué hacer pues? De ahí la esquizofrénica actitud que demuestra el electorado estadounidense que por un lado cifra esperanzas desesperadamente lo mismo en un empresario multimillonario fantoche que en un utópico senador socialista.

La madre de todos los males

En los vacíos creados por la desesperanza y la falta de oportunidad, donde no germina el empleo, se cuelan y crecen males como el fundamentalismo religioso fanático y mortífero que lleva años provocando tanta destrucción y dolor, o las sangrientas luchas de pandilleros o narcoguerrillas que diezman comunidades enteras.

El video Twenty-something cuenta en blanco y negro una historia tristemente común que arranca en el centro correccional metropolitano de San Diego, California, y se centra en la dura realidad que le espera afuera a un joven latino de Sherman Heights.

Él intenta por todos los medios enderezar su vida y proveer para su familia de manera honrada, pero su pinta (cabeza rapada, con tatuajes), su falta de currículo laboral, un entorno que se mofa de él por querer superarse, y quizás hasta su nombre o su inglés matizado por el español, conspiran en su contra y terminan devolviéndolo a una vida de crimen.

En la historia del video, nadie de quienes podrían darle la mano al joven se la da. En la película de nuestras vidas, muy pocos de los que ostentan el poder hacen algo para mejorar la sociedad.

Y así, arden las banlieues en Francia y en Bélgica, se desangran a tiros las favelas en Brasil, los hoods de Chicago se deforman en áreas de combate, sucumben ante el crimen organizados los caseríos en Puerto Rico, se derrumban física y espiritualmente los solares en Cuba, se agiganta como cáncer en metástasis la desigualdad en Miami, y así por el estilo.

Con políticos que se han robado hasta la fe, una prensa atomizada, débil y cada vez más irrelevante, un narcisismo colectivo rampante, una epidemia de adicción a los opioides para mitigar toda clase de penas, una supresión a las libertades civiles, una infraestructura en severo deterioro, un sistema de educación pública fracasado, y un nacionalismo desmedido, ¿qué se puede esperar entonces?

La realidad de muchos

Tras ver el video de Twenty-something alguien probablemente salte y grite, “¡Estereotipos! ¡Ésa no es la realidad de todos los hispanos!” Y no, puede que no sea la realidad de todos los hispanos, pero sí es la de muchos.

Tampoco sólo de los hispanos. Es la realidad apesadumbrada y lúgubre que acorrala a tantos en este país y en múltiples otros, que toca a infinidad de grupos diversos, ya sean mineros de West Virginia o refugiados sirios.

Gavin Filipiak dirigió este cortometraje musical y, según se desprende de lo que han divulgado los propios Pet Shop Boys, el realizador les llamó la atención tras haber grabado un video para una nueva versión de West End Girls a cargo del dúo de música “cholo gótica”, Prayers, conformado por Rafael Reyes y Dave Parley.

Las imágenes al ritmo sincopado del dembow de los PSB son desoladoras en su mensaje y en su belleza. Sobre todo, son fiel reflejo de lo que vivimos hoy y que pocos se apuran a debatir.

Los candidatos presidenciales, aquí y allá afuera, hablan de la creación de empleos, pero nadie dice exactamente cómo los van a crear, ni se atreven a encarar las verdades que sobresalen cual elefante en la habitación: hay demasiada gente para pocos puestos de trabajo (de los que pagan lo suficiente para vivir), la tecnología y la globalización son imparables, la actitud generalizada es la de sálvese quien pueda.

El único estadista que yo recuerde por estos días haya aludido de manera pública a la crisis global que presenta el desempleo hoy, ha sido el presidente argentino Mauricio Macri.

Querido y odiado de igual manera, Macri se las está viendo negras mientras trata de reactivar la economía argentina, llenar las arcas que vació el gobierno anterior, eliminar empleos fantasmas y negros para crear puestos en blanco, y lidiar con una inflación galopante.

Tendrá sus desaciertos, pero Macri destacó algo muy verídico en uno de sus discursos: que la amenaza más grande que enfrenta el mundo en estos momentos es la falta de creación de empleo. Es una bomba de tiempo.

Su mensaje tal vez recaiga en oídos sordos. Y quizás él mismo no cumpla lo que promete. Pero, cuidado que esa bomba de la que habla no explote y nos agarre a todos.

Entonces no habrá canción que valga.