Epifanía

 

Me dijeron que cuando fuera un hombre

mis actos serían más conexos

que las dudas se irían

y una mansa paz llenaría mi cabeza de luces,

 

que mis apetitos y aprehensiones

lograrían ese hermoso equilibrio

que no nos permite entregarnos,

perdernos,

lanzarnos hacia abismos inciertos y poderosos

donde la felicidad se vislumbra intermitente

como un náufrago en la cima de las olas

de una tormenta.

 

Me dijeron que cuando fuera un hombre

sabría de sexo y de definiciones

que el futuro sería un día claro frente a mí

y no esta bruma oscura tan familiar

y tan inquietante,

 

que mis talentos y pavores

tendrían todos su lugar

y su momento

que aprendería a matar            y a construir

a estarme quieto y a ceder

a velar por otros o a reprimir

de acuerdo con las circunstancias de mi prosperidad.

 

Me dijeron que cuando fuera un hombre

mis objetos ganarían gravedad

y perderían, suavemente, esa ilusión

que siempre los hizo volátiles.

 

Soy un niño.

 

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on reddit
Share on whatsapp
Share on pocket

Relacionadas