El plagio

Rodeado de papeles que contenían todo en una repetición inevitable de los clásicos, él, el plagiador involuntario universal, reescribía la historia de la literatura enfrentando demandas judiciales con paciencia, con la secreta esperanza de escribir una obra maestra desaparecida entre el fuego de alguna de las tantas guerras de los hombres.

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