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El Grinch del socialismo

Fiel a su papel del rebelde Grinch, el célebre actor canadiense Jim Carrey causó recientemente un revuelo al abogar por el socialismo en un show de televisión.

El pasado viernes 7 de septiembre, Carrey participó como invitado en el programa Real Time de HBO, con Bill Maher, donde exhortó a los demócratas a “decir sí al socialismo” y “dejar de pedir disculpas”.

“Me crié en Canadá –dijo–, donde tenemos medicina socializada. Y estoy aquí para decirles que la mentira que escuchan en todos los programas políticos es que es un fracaso, que el sistema es un fracaso en Canadá. No es un fracaso en Canadá. Nunca tuve que esperar por nada en mi vida. Escogí a mis médicos. Mi madre nunca pagó por una receta. Era fantástico”.

La reacción de los promotores del capitalismo no se hizo esperar. Comentaristas de medios de derecha como Fox News la emprendieron contra Carrey y el socialismo, enarbolando el ejemplo manido de Venezuela y su crisis económica. La columnista conservadora Michelle Malkin dijo que Carrey debería irse a vivir a Caracas. El actor Kevin Sorbo, que hace años interpretó a Hércules en la pantalla chica, arremetió contra su colega canadiense en Facebook, diciendo que “el socialismo no creó a Hollywood. Fue el capitalismo. Carrey podrá ser canadiense, pero ¿dónde buscó el éxito? Ah, en los Estados Unidos”. Y luego agregó: “Por cada estadounidense que se muda a Canadá, 20 canadienses se mudan a los Estados Unidos. ¿Por qué será?”

Este Hércules puede haber matado al león de Nemea y al toro de Creta, pero en el campo de las estadísticas no ganaría la batalla. La población canadiense en los Estados Unidos no supera 20 veces a la población estadounidense en Canadá, sino tres veces.

Muchos canadienses cruzan la frontera al conseguir un trabajo en la dinámica economía de su gigantesco vecino del sur. Pero ese enorme motor económico no funciona bien para todos los estadounidenses. Alrededor del 40 por ciento de los norteamericanos tiene problemas para llegar a fin de mes, aunque el presidente Donald Trump afirma que la economía está en auge. Y unos 42 millones, entre ellos 13 millones de niños, sufren inseguridad alimentaria, es decir, que no siempre saben si podrán comer cuando tengan hambre.

Trump afirmó que su gobierno estaría comprometido con los hombres y mujeres olvidados del país, pero su política económica se ha concentrado en enriquecer aún más a las grandes empresas y a los acaudalados. La reacción de la oposición ante el gobierno para los ricos que dirige Trump ha sido un giro a la izquierda. En el Partido Demócrata, políticos tradicionales de centro se ven desplazados por nuevas figuras que demuestran una marcada preocupación social, como Alexandria Ocasio-Cortez en Nueva York y Andrew Gillum, alcalde de Tallahassee, en la Florida.

El triunfo vertiginoso de estos políticos de nuevo corte frente a rivales del establishmentno es casual. Muchos norteamericanos ya no creen en los cantos de sirena de los propagandistas conservadores y quieren cambios. Sobre todo los jóvenes, que no están contaminados con la pasada retórica de la Guerra Fría y desean un remedio radical a problemas graves como la costosa atención médica y el impagable precio de las matrículas universitarias. Las elecciones de este noviembre indicarán el rumbo que quiere tomar la sociedad norteamericana.

Entretanto, viendo su hegemonía en peligro, la derecha la emprende contra los partidarios del cambio. Mike Huckabee, ex gobernador republicano de Arkansas, dijo que suponía que Carrey, al abogar por el socialismo, estaba interpretando a Dumb y a Dumber, en alusión a una famosa película protagonizada por el actor canadiense. Pero al dar voz a las inquietudes y los deseos de muchos norteamericanos, Carrey no es en realidad Tonto y Más Tonto, sino un Grinch que podría robarles la fiesta a los conservadores.

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