Detrás de página: Vladimir Hernández Pacín

Vladimir Hernández Pacín  (La Habana, 1966) cursó estudios en la ISPJAE, pero se ha dedicado a su labor literaria. Antes de escribir novela negra, obtuvo varios premios con relatos y novelas cortas donde hibridaba los temas de género negro, tecnología y ambiente cyberpunk.

Bibliografía

Novelas

  • Indómito (Roca Editorial, 2016), Premio Internacional de novela negra L’H Confidencial 2016.
  • Habana réquiem (HarperCollins IB, 2017 y HarperCollins Español USA, 2017)
  • Habana Skyline(HarperCollins IB, 2018 y HarperCollins Español USA, 2019)

Colecciones de relatos

  • Nova de cuarzo (Extramuros, 1999)
  • Hipernova (Letras Cubanas, 2012) 

Háblame un poco de los últimos libros que has publicado.

Las novelas que he publicado en los últimos tres años se han centrado en la realidad de la Cuba más actual, pero escritas desde una clave policíaca o, una variación más descarnada y telúrica, de novela negra. Indómito, mi primera novela negra, ganó el premio internacional L’H Confidencial en España, en 2016, con una historia de ruptura generacional, de gente joven acorralada por las circunstancias socio políticas; una novela veloz y dura, donde la violencia es metáfora y respuesta generacional. Luego he publicado el díptico Habana réquiemy Habana Skyline(aparecidas en el sello editorial HarperCollins en España y Estados Unidos, y con distribución en México y Argentina) que son novelas más corales, policíacas, muy centradas en la idiosincrasia y en los aspectos noir–aquellos que transcurren bajo la piel de la ciudad, fuera de la percepción del ciudadano común- y en donde aprovecho la máxima del neo-policial latinoamericano: utilizar el pequeño crimen mundano para poner de relieve el gran crimen social.

¿Qué blogs, revistas electrónicas u otros sitios en internet recomendarías para descubrir a autores noveles hispanohablantes?

Recomendaría Hypermedia magazine y El estornudo (alergias crónicas)

El estornudo: (https://www.revistaelestornudo.com/)

Hypermedia: (https://www.hypermediamagazine.com/)  

¿Cuáles son tus referentes en la literatura iberoamericana? 

Mis referentes inmediatos en la literatura iberoamericana son, sin un orden concreto, el cubano Guillermo Cabrera Infante, el peruano Mario Vargas Llosa y el mexicano Paco Ignacio Taibo II.

¿Qué otros autores y autoras han tenido influencia en tu obra? 

Muchos y muy variados; los hay rusos humanistas, latinoamericanos pirotécnicos con el idioma, norteamericanos con una percepción narrativa que hibrida poesía y tecnología, y europeos con ángulos ideológicos sumamente interesantes. William Gibson, Bruce Sterling, los hermanos Arkady y Boris Strugatsky, Iván Efremov, el polaco Stanislaw Lem, Denis Lehane y James Ellroy.

¿Qué nuevos escritores y nuevas escritoras hispanohablantes recomendarías?

Recomendaría a la autora cubana Wendy Guerra, especialmente sus recientes novelas Domingo de revolución y El mercenario que coleccionaba obras de arte. Y al novelista Alejandro Hernández, cuyas obras Oro ciego me pareció una novela muy vigorosa a nivel argumental y con un magnífico tratamiento genérico, cosa muy poco habitual en la literatura cubana contemporánea.

¿Qué autor y/o autora están subvalorados en tu país de origen?

Creo que prácticamente todos los autores cubanos que gozan de buena prensa (y calidad literaria) a nivel internacional están institucionalmente subvalorados en Cuba. Es una suerte de guerra ideológica que ordena el Estado e implementan los burócratas de la cultura nacional. Tienes que tener en cuenta que el mercado literario cubano es un monopolio del gobierno -como casi todo en la isla- y no acepta que los autores cubanos, vivan en el país o en el exilio, sean críticos con la realidad cubana.

¿Y ahora qué autor y/o autora están totalmente sobrevalorados en tu país de origen?

Esa es una pregunta difícil, debido también a la opacidad de los mecanismos del mercado literario cubano. No tengo la menor idea de quién está sobrevalorado en Cuba, pero para que te hagas una idea, hace un par de años, el gran best-seller de la temporada fue un libro del jefe de Estado y comandante en jefe; no me imagino un libro más aburrido (en todos los sentidos) que ese. Y de ahí a la experiencia colectiva del culto a la personalidad tipo Corea del Norte solo hay un paso.

¿Cuál ha sido tu peor o mejor borrachera en una feria del libro?  

Nunca me he emborrachado en una feria del libro. Como soy un bebedor estrictamente social, comparto alcohol en esos eventos, pero no suelo dejar margen a los excesos.

 

¿Qué serías si no fueras escritor?

Sería guionista de cine, sin duda (lo cual es hacerte trampa con la pregunta, puesto que seguiría siendo, en rigor, un escritor).

 

¿Qué viene luego de Borges en tu biblioteca?

Si te refieres al orden alfabético de mi biblioteca, el que viene inmediatamente después de la B de Borges es el ruso Bulgákov, e inmediatamente antes viene el escocés Banks, un autor con ideas interesantes, muy ideológico y versátil en su producción. Pero también mi biblioteca se nutre de nuestros orgullosos lugares comunes, Vargas Llosa, Bioy Casares, Cabrera Infante y Abilio Estévez, y luego tengo predilección por autores británicos como Paul McAuley, Charles Stross, Ian MacDonald, Philip Kerr, Ken Bruen y, especialmente, John Connolly.

  

¿En qué estás trabajando ahora?

Ahora mismo estoy trabajando en una novela que juega con la auto-ficción narrada en clave de suspense que transcurre en la Habana durante el 2003 y, para refrescar, dándole unos toques finales a una novela sobre la ciudad de Miami, donde exploro el tema de la inmigración y la búsqueda de prosperidad lejos de tu lugar de origen contada en un formato noir de alta intensidad.

 

¿Cuál va a ser tu próxima lectura?

Mi próxima lectura es en realidad una relectura del libro La trilogía de Nueva York, de Paul Auster. Y quizás, luego, para remar entre mis novelas, tendré que decidirme entre leer The Border, de Don Winslow o Meridiano de Sangre, de Cormac McCarthy, novelas de temática de frontera; ambas, historias humanas y terribles.

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