Denuncian el racismo en escuelas de Estados Unidos

       El acoso racial en las escuelas estadounidenses se ha agravado en los últimos años, y ahora muchos estudiantes de la raza negra y de otras minorías están alzando su voz, abandonando las aulas en gesto de protesta y denunciando ante las juntas escolares el acoso que sufren por el color de su piel.

      Algunas familias han presentado demandas judiciales contra distritos escolares que han hecho muy poco para poner freno a la discriminación.

      Dos casos recientes han disparado las alarmas. En el estado de Minnesota, una estudiante afroamericana de 14 años llamada Nya Sigin denunció ante una multitud un video que circuló en las redes sociales, en el cual sus autores exhortaban a Nya a quitarse la vida.

     Anteriormente, el 6 de noviembre, en el estado de Utah, el acoso (conocido en inglés como bullying) tuvo una consecuencia desgarradora cuando una niña de 10 años, también afroamericana, Isabella “Izzy” Tichenor, se suicidó después de sufrir numerosos episodios de acoso e intimidación.

     Un alumno de la clase de Isabella le dijo que apestaba. La acosaron también por el color de su piel, por otros rasgos físicos y porque era autista. Su madre, Brittany, denunció el problema al maestro, a la escuela y al distrito escolar, pero la situación no se resolvió.

     Isabella era la única estudiante negra en su aula. Soñaba con ser bailarina profesional. Pero ese aciago día de noviembre no soportó más el abuso del que era víctima. Su muerte desató una oleada de protestas en Utah y en otras partes del país, al igual que la denuncia de Nya Sigin causó manifestaciones contra el racismo.

     El Distrito Escolar de Davis, en Utah, donde estudiaba Isabella, ha iniciado una investigación sobre el acoso racial. Estudiantes afroamericanos han expresado que estudiantes blancos los llamaban monos, les decían que su piel era sucia, que parecía excremento. Algunos alumnos blancos hablaban Estudiantes de la esclavitud y de los linchamientos de afroamericanos y decían a los estudiantes negros: “Vayan a recoger algodón” y “Tú eres mi esclavo”.

     Estados Unidos proclamó la abolición de la esclavitud en 1863, dos años antes de concluir la Guerra Civil entre el Norte industrial y el Sur esclavista. Pero leyes locales y estatales conocidas como leyes Jim Crow mantuvieron la segregación racial hasta bien entrado el siglo XX, cuando se eliminó oficialmente la separación institucionalizada gracias al movimiento por los derechos civiles encabezado por líderes afroamericanos como Martin Luther King y Malcolm X.

     La segregación se abolió legalmente, pero el legado de racismo que dejaron largos siglos de esclavitud no ha desaparecido. Aún hay muchos casos de discriminación contra afroamericanos y otras minorías, en la vivienda, en los trabajos, en la actividad policial. El video que circuló en las redes pidiendo la muerte de Nya Sigin, y el suicidio de Isabella Tichenor, se suman a las penosas y alarmantes indicaciones cotidianas de que en Estados Unidos queda mucho por hacer para exterminar de una vez la serpiente del racismo.

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