De inmortalidad, asesinos y dioses: Bioy Casares

La invención de Morel (1940), obra fantástica de Adolfo Bioy Casares, es una novela que siempre me ha gustado. Es una obra vanguardista en la que el concepto de la inmortalidad se convierte en uno de los temas centrales. El personaje principal, Morel, discute lo que significa ser inmortal y cómo se puede llegar a serlo, tanto así que decide inventar una máquina mediante la cual las personas, su imagen, su esencia, o parte de ellas, pueden existir eternamente. Es Morel el que además toma la decisión de hacer a sus amigos inmortales, sin consultarles en ningún momento. Este personaje se presenta por ello bajo una figura con doble connotación: ¿asesino o pequeño dios? Y es aquí donde yo entro a filosofar.

Un asesino mata personas sin pedirles permiso. Eso está muy claro. Morel asesinó a varias y no les preguntó si querían morir. Eso está muy claro también. Sin embargo, dichas personas no murieron completamente, no fueron borradas de la faz de la Tierra ni sepultadas para siempre. Morel les entrega una eternidad de una semana que, aunque repetitiva, es muy amena, y carece de sufrimientos. El inventor de la máquina específicamente recalca que por ser amigos “cualquier semana que nosotros pasemos juntos, si no sentimos la obligación de ocupar bien el tiempo, será agradable, ¿No fue así?” (55) y enfatiza, “Entonces les he dado una eternidad agradable” (55). Tomando en cuenta esta actitud del personaje -y aquí me meto en camisa de once varas- me atrevo a decir que Morel no es un asesino, sino un pequeño dios. Dentro de la concepción de Morel, él no está asesinando a sus amigos, por el contrario, les está dando vida eterna. No dejan de existir. Morel manipula la transición hacia la desintegración del cuerpo que ocurre naturalmente cuando una persona fallece y así materializar la esencia que se supone, según la doctrina cristiana por ejemplo, sigue existiendo durante la eternidad. El personaje captura dicha esencia y hace que pueda desenvolverse como si todavía estuviera poseída por un bulto de carne y hueso. He allí su carácter sobrehumano.

Este argumento podría parecer una contradicción ya que Morel no se muestra presuntuoso ni con alas de grandeza ni pretende en ningún momento igualarse a Dios: “Para hacer reproducciones vivas, necesito emisores vivos. No creo vida” (60). No se puede negar que el personaje no constituye un dios completo ni puede sustituirse por este ya que no es capaz de crear una nueva criatura. Morel es una réplica al tomar la decisión del fallecimiento de sus amigos y va más allá al cambiar la manera como esa vida eterna se perpetúa.

Por otra parte, el hecho de que Morel se graba a sí mismo y también decide su propio destino le da un carácter doblemente poderoso. Morel, bajo la figura de una sola entidad, se comporta como un dios padre al determinar el final y la eternidad de las personas y como un dios hijo al sacrificarse por esos mismos humanos a los que les está brindando la inmortalidad. Claro está, y vale la pena repetirlo, que una gran razón de sus acciones es el estar enamorado de Faustine y querer pasar con ella todo el tiempo; sin embargo, lo importante es que se muere juntos con los demás, sacrifica su carne y su sangre para darle una eterna existencia a los que lo rodean. De igual modo es necesario recalcar que la actitud de los personajes frente a la verdad de hallarse agonizando físicamente no es muy agresiva ni violenta que digamos. El único que parece perturbarse realmente es Stoever pues vocifera “Ustedes no comprenden […] Con su máquina ha tomado a Charlie, y Charlie ha muerto; ha tomado a empleados de la casa Schwachter, y hubo muertes misteriosas de empleados. ¡Ahora dice que nos ha tomado a nosotros!”, a lo que Irene serenamente contesta, “Y no estamos muertos” y otro personaje más recalca, “Él también se tomó” (62). Este diálogo y sobre todo la última frase apoyan la afirmación de que Morel no es un asesino sino un pequeño dios.  Morel no se quita la vida, sino que se da la eternidad.

Además de todo lo que he discutido hay que incluir en el análisis la naturaleza omnipresente de todo dios y compararla con la acción del inventor dentro de la obra. ¿Es Morel omnipresente? Sí. ¿Cómo logra serlo? A través de la máquina que graba los acontecimientos de todo el grupo durante una semana. La máquina se convierte en los ojos de Morel que permanecen observando a los humanos sin que ellos se den cuenta. Morel, está presente en todo lugar de la isla a través de las cámaras que captan lo que todos hacen y más aun lo que él mismo hace. Esto a su vez retoma el doble perfil que posee Morel al ser como un dios padre al observar a los humanos y como un dios hijo mientras al mismo tiempo comparte con ellos en la Tierra.

A manera de conclusión y después de lo discutido, concluyo que Morel, a pesar de ser el causante de la destrucción física de Faustine y sus amigos, no puede categorizársele como asesino pues asume roles de un dios, que si bien no logra serlo completamente pues no puede convertirse en dador de vida, sí es una pequeña réplica de ese ser omnipotente y omnipresente que es capaz de escoger el momento en que un humano deja la piel y se descarna para entrar a otro plano donde su vida será totalmente eterna, donde será inmortal.