Con Carrión

No siempre llega a Miami una persona que sabe mirar, que viaja y sabe qué ver y qué citar y dónde buscar. Es más, no siempre encontramos a una persona que sabe viajar y nos comparte nuevas perspectivas de lugares conocidos. El escritor, crítico cultural, profesor de escritura creativa y viajero Jorge Carrión (Tarragona, 1976) llegó a Miami y supo ver que esa ciudad del sur de la Florida no era solo un decorado de hedonismo y consumo adolescente, que estaban sucediendo cosas, que un grupo de escritores en español se estaba organizando y estaba conformando foros y espacios de creación, como esta revista o el sello SED. Y lo dejó por escrito en un artículo: “De Little Havana a Miamizuela”. Y lo publicó en la versión en español del New York Times.

Pues bien, ese texto es uno de los seleccionados para formar parte de Contra Amazon, el nuevo libro de Carrión, que surge de una ambivalencia curiosa. Por una parte, se inicia con un manifiesto: “Contra Amazon. Siete razones/un manifiesto”, que apareció en Jot Down Magazine en abril de 2017 y después se distribuyó en otros formatos y en distintas traducciones como un texto de combate (contra la frívola mercantilización del libro que hace Amazon). Por la otra, es una secuela de Librerías, el ensayo más conocido del autor. Contra Amazon, que en su primer episodio utiliza el lenguaje del manifiesto para posicionar al autor en esa lucha desigual que padece hoy el mercado del libro entre librerías y grandes plataformas digitales, es mucho más. Se trata de una suerte de artículos en torno al libro, el viaje y, por supuesto, Amazon. A través de sus páginas Carrión cubre algunos de los huecos que no pudo llenar con Librerías, un ensayo magnífico traducido a más de 10 idiomas en el que nos introduce por esa historia mítica, a medio camino entre la épica y el comercio que es la historia de las librerías en la cultura humana, en donde también aparece Miami en la mención a la librería Books & Books (Librerías, p. 302). De hecho, Contra Amazon surge de la queja que Carrión ensaya sobre ese “book broker” en la página 297 de Librerías. En esta nueva entrega descubre proyectos esperanzadores, como el de las mochilas viajeras de Honduras (p. 32), o la asociación de libreros ambulantes en Seúl que supone Bookshop Travellers (p. 165), habla de otras librerías, de instituciones como las bibliotecas, que dejó fuera de su análisis en la primera entrega —muy destacable el discurso Norte-Sur que se opera en la entrada “Las bibliotecas más importantes del mundo”—, de Borges, de sus recuerdos; y se entrevista con Alberto Manguel, o pasea junto a Iain Sinclair por un Londres mítico al borde de la desaparición. El artículo “Ese interrogante que llamamos librería” es una síntesis de todo su trabajo ensayístico. En él afirma que los viajes, los amigos, los amores y las lecturas son las únicas cosas que nos llevamos a la tumba, y todos ellos confluyen en las librerías. De la misma forma que su nuevo escrito confluye en la entrada “Los perros de Capri”, una crónica de viaje tras los pasos de Curzio Malaparte en donde el narrador se interpela en su búsqueda y su trabajo (p. 114).

Cabe decir que Carrión ha madurado esa mirada de escritor entre libros, cultura, bibliotecas, viajes y librerías. Es capaz de expresarlo con palabras hermosas: “La realidad no existe si no la precede el lenguaje. Y el viaje no tiene sentido si no encuentra sus palabras.” (p. 108). Se trata de un escritor hijo de la producción editorial contemporánea frente al libro antiguo o la biblioteca centenaria, como él mismo afirma en su conversación con Luigi Amara, y como muy bien sintetiza en la última entrada, “Contra la bibliofilia”, cuando define lo que para él es la bibliofilia positiva como: “el amor crítico y compartido por los libros, por su historia y por sus historias, por su lenguaje, por su capacidad de penetración intelectual, psicológica, moral, intelectual.” (p. 171). En otras palabras, es hijo del cambio socioeconómico que se ha operado en España en las últimas décadas: el acceso a la cultura de los hijos de la clase media-baja. Y yo quiero compartirlo con los lectores y los colaboradores de Suburbano. Feliz 2020 y muchas lecturas.

Relacionadas