
La esperada ola azul –el color del Partido Demócrata– se produjo este martes en Estados Unidos cuando los demócratas arrasaron en las elecciones de medio término. Ganaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado, un triunfo que marcará desde el próximo enero –cuando los candidatos elegidos ocupen sus puestos en el Capitolio de Washington– una nueva era en la política nacional.
Entre otros sucesos importantes de la jornada, se destaca la victoria de la aspirante demócrata Gina Hinojosa en Texas, un estado de inclinación conservadora que en esta elección dio un giro radical. Hinojosa se convierte en la primera hispana en ganar la gobernación de Texas, al derrotar al gobernador republicano Greg Abbott, un firme partidario del presidente Donald Trump y de sus políticas contra la inmigración hispana.
En ese mismo estado, el demócrata James Talarico ganó un escaño al Senado federal, por primera vez para un político de su partido desde 1988.
El abogado y político demócrata Xavier Becerra ganó el puesto de gobernador de California con una ventaja de más de dos millones de votos frente al aspirante republicano Steve Hilton.
Becerra, hijo de inmigrantes mexicanos, es el primer latino que ocupa el alto cargo en el Estado Dorado por voto popular.
Carolina del Norte y Carolina del Sur, dos estados que anteriormente también se habían inclinado por los republicanos, cambiaron esta vez el rumbo y eligieron a demócratas para el Senado federal: Annie Andrews por Carolina del Sur y Roy Cooper por Carolina del Norte.
El estado de la Florida –donde Trump tiene su residencia– fue una de las pocas excepciones, según el recuento provisional: volvió a elegir a candidatos republicanos, aunque la contienda fue muy reñida. El republicano Byron Donalds –que recibió el respaldo del presidente– ganó el puesto de gobernador con el 50,02 por ciento de los votos, mientras el demócrata David Jolly le pisó los talones con el 48,71 por ciento de los votos. En la batalla por el escaño al Senado federal, la titular, la republicana Ashley Moody, superó a la demócrata Angie Nixon con el 50,88 por ciento de los votos, frente al 47,98 por ciento de Nixon. Pero ojo: las ciudades grandes del estado se tiñeron de azul. El condado de Miami-Dade, el área más poblada del estado, se decantó por los demócratas. En Miami-Dade, Jolly superó a Donalds por 55.100 votos. Y Nixon recibió 55.845 votos más que Moody.
El presidente Trump había pedido a los electores votar como si él mismo estuviera en la boleta.
Y el mensaje fue bien claro: los votantes respondieron convirtiendo la elección en un referendo sobre los dos años que lleva el mandatario en la Casa Blanca.
Mientras la promesa sobre una “edad de oro” para la nación que Trump formuló al inicio de su mandato no se ve por ninguna parte, la inflación, la subida del precio de la gasolina y el diésel, el disparado costo de la vivienda y la crisis del sistema de salud causaron que los electores apoyaran decisivamente a los demócratas en las urnas.
Otros dos factores que dieron lugar a ese giro fueron la guerra de Irán, un conflicto que la mayoría de los estadounidenses no aprueba, y la despiadada política migratoria del gobierno de Trump. Los agentes enmascarados de la policía de inmigración ICE practican el perfilamiento racial contra los hispanos y operan con una fuerza excesiva que en varios casos ha sido letal, incluso contra estadounidenses de nacimiento, como Renee Nicole Good y Alex Pretti, asesinados este año en Minneapolis por agentes de ICE.
Trump había prometido entregar 5.000 dólares a cada adulto si los republicanos ganaban la elección al Congreso. Pero ni siquiera con ese intento de comprar votos logró su objetivo, tan grave es el malestar nacional con su desempeño. Ahora, la Cámara y el Senado están en manos de los demócratas, quienes tienen la oportunidad de revertir muchas políticas impopulares del mandatario, poner fin a la agresiva política exterior del gobierno de Trump, incluida la guerra con Irán, y detener las operaciones inhumanas contra la inmigración.
Trump amenazó con vetar todas las propuestas de ley que emanen del nuevo Congreso, en un reflejo de su carácter autoritario, aunque luego dijo que estaba dispuesto a buscar acuerdos con sus opositores. Como sea, el pueblo ha hablado en los centros de votación. Los demócratas deben escuchar el mensaje y llevar adelante los cambios que la nación quiere y necesita.


















