Psicópatas de Barcelona

El 23 de enero de 2003, el día en que Barcelona se despertó con el segundo asesinato en el parking del Putxet, la prensa consideró que la ciudad se enfrentaba al primer psicópata de su historia. Pero se equivocaban. La funesta lista de asesinos en serie era más larga de lo que se pensaba.

Margarita Sánchez. Nunca confesó las acusaciones de asesinato. Se sospechaba que utilizaba cianamida, un medicamento que puede provocar la muerte sin dejar rastro. Se cree que su primera víctima fue Rosalía, una vecina. El siguiente sería Luis, su marido, por un paro cardíaco causado por intoxicación. Tras trasladarse a casa de su cuñado, dos nuevos vecinos presentaron síntomas de envenenamiento. José Antonio y Pilar. Tanto las joyas de Pilar como la tarjeta de crédito de José Antonio aparecieron en el domicilio de Margarita, de la misma forma que la libreta bancaria de Rosalía lo había hecho en casa de su suegra. La detuvieron en 1996. Andreu Martín, “Un buzón con un nicho abierto”. El País, jueves 1 de agosto de 1996.

Josep Gilart. La policía cree que se deshizo del propietario del local que ocupaba su establecimiento, Clemente Viñas, cuando fue a reclamarle los muchos alquileres adeudados. Para apropiarse del local utilizó un acta notarial falsa que descubrió un inspector de hacienda: Francisco Sáez. Fue el segundo de los desaparecidos. Nunca se encontraron los cuerpos, aunque sí restos de sangre. En un interrogatorio con la Guardia Civil, en 1994, reconoció haberlos matado a golpes, para después hacerlos desaparecer en los contenedores de basura del Paral·lel. Pero esa declaración no tuvo validez. Gilart salió absuelto. Montó otro bar: La granja andina. Allí un sicario: Dino Marcelo Miller, acabó con su vida. Domingo Marchena, “Fallece el ex policía José Gilart, implicado en el doble asesinato del bar Snoopy de Barcelona”. El País, jueves 14 de septiembre de 2000.

Manuel González. Perpetró múltiples ataques con arma blanca a diecisiete mujeres entre 1991 y 1993, todos idénticos. Les acuchillaba las nalgas y después se daba a la fuga. Vestía de chándal para que le facilitara la huida. Era carnicero. Tenía en su poder un arsenal de cuchillos y de objetos punzantes. Solo mató a una persona: Carmen Díaz, de 31 años, si bien según el forense Lluís Borràs, cumplía las prerrogativas de un psicópata que estaba a punto de cruzar la frontera que separa la agresión del asesinato. Lluís Borràs, Asesinos en serie españoles.

José Ignacio Orduña. El 15 de enero de 1979, tres mujeres aparecieron golpeadas y violadas en su piso de la plaza Lesseps. Dos de ellas: Serafina, de 80 años, y María Ángeles, de 91, estaban muertas. Ignacia, de 76, muy malherida. El homicida era Orduña. se había dado a la fuga no sin antes asestar un navajazo a un testigo. Un mes después sería detenido tras intentar violar a una niña de 8 años. En el interrogatorio confesó otro asesinato, el de Pilar, viuda de 57 años. Cuando salió de la cárcel, 16 años después, realizó varias violaciones y mató a otra anciana, Carmen, de 80 años. “Jose Ignacio Orduña, el castigo de Lesseps”. La Razón Digital, sábado 8 de agosto de 2009.

Manuel Delgado Villegas (1943-1998). Confesó cuarenta y ocho homicidios en su vagabundeo por España, Italia y Francia. Era huérfano de madre y analfabeto. También era bisexual y se prostituía. Recibió su apodo por acompañar a su padre vendiendo arrope. Se alistó en la legión, de la que desertó, pero donde aprendería una serie de golpes de artes marciales que utilizaba en sus crímenes. Combinaba una personalidad infantil en el trato con un carácter despiadado cuando ejecutaba a sus víctimas. Dejó huella de su paso por la capital catalana en 1969 con el asesinato de Ramón Estrada. Al parecer, eran amantes. Soledad Alcaide, “El Arropiero, el mayor asesino de España, murió tras 26 años en prisión sin ser juzgado”. El País, miércoles 8 de abril de 1998.

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