La Entrevista a Diego Cataño: Volver a confiar en el otro


La Entrevista a Diego Cataño (Actor)

“…haces una montaña de un granito de arena, obsérvanos y aprende la magia: es hermoso ser valiente, estamos juntos en ninguna parte y eso es magnífico”, escribió el viejo Hank Chinaski, y no hay palabras mejores para presentar a este actor.

            Un amigo, un hermano que llegó para quedarse (y para llegar lejos).

            Diego Cataño nació el 5 de julio de 1990 en Cuernavaca, Morelos, México. Es actor, director y editor, conocido por ZeroZeroZero (2019), The Mule (2018) y Narcos (2015).

 

Ser individual es ir a la contra, ponerse de pie una y otra vez y decir: esto es lo que soy. ¿Quién es Diego Cataño?

Si acaso lo supiera, la vida perdería en sí gran parte de su sorpresa. Lo único que te puedo decir es que la colectividad ha creado una fortaleza social, no siempre bien encaminada, pero ahora ir en contra y tomar una verdadera “posición individual que fortalezca” es tomarnos de las manos, volver a confiar en el otro y hacer revolución. Ese es Diego Cataño.

 

Ser radica también en el proceso de cuestionar y de comprometerse a la comprensión, que resulta en el progreso individual y por extrapolación, guiaría hacia un progreso social. ¿Qué tipo de argumentos cuestiona Diego Cataño?

De entrada cuestionaría todo aquello marcado como “radical”. El lenguaje es muy extenso y la palabra amplia.

La -exacerbación-, por ejemplo, tiene una forma fonética más bella, más redonda y cabe dentro de la misma estructura.

No me gusta esa connotación porque subraya límites y por lo tanto genera la necesidad de romperlos. Somos una especie hecha para romper los límites. Al menos eso creemos. Y esta bien, es bonito. Pero hoy, para mí, el único argumento que cuestionaría, sería el de romperlo todo. El Kintsugi (reparar piezas de cerámica rotas) es algo que le deberíamos aprender a los japoneses, como una filosofía y un movimiento radical de nuestros corazones.

 

Si bastantes personas se sienten libres y son animadas a usar sus habilidades de observación y raciocinio, grandes verdades emergerán. ¿Qué tan libre te consideras?

Me considero libre desde que me rehabilité de mi adicción a las redes sociales y lo que eso implica: ser dirigido por una ilusión. Un mercado neoliberal de ti mismo como empresa y como producto. Quién sabe en donde va a acabar todo eso. Qué miedo. ¡Ya dejen de meterse esas cochinadas!

 

¿Qué es lo más enfadoso de ser actor?

Ser actor es una condición. Uno nace siendo actor.

Hay grandes, grandísimos imitadores, pero ser actor es una condición. Y como cualquier condición, lamentablemente todavía no somos una sociedad preparada para soportar lo que es diferente.

 

¿Cuál es tu libro de cabecera?

El I-Ching, aunque más bien diría que es un oráculo.

 

¿Cuál fue la primera banda de rock que viste en vivo?

Plastilina Mosh, en un traspatio en Xalapa Veracruz, con mi hermano y mi mamá, cuando yo tenía 7 años.

 

¿Cuál es tu constructo personal de anarquía?

El polo opuesto. La estructura.

No creo en que haya que abandonarlo todo. Creo que hay que volver a la raíz, a los cimientos. Lo que pasa es que para eso tendríamos que abandonar casi todo lo que conocemos por comodidad y realmente para eso pocos están preparados. Pero sobre todo, pocos están dispuestos.

 

¿Qué te han enseñado los personajes de Moko (Temporada de Patos, 2014), La Quica (Narcos, 2015-2016), y Chino (ZeroZeroZero, 2019-2020), y cuánto hay de ellos en tu persona?

Los personajes que uno interpreta, son seres que van en busca de que sus historias sean narradas a través de tu cuerpo y de tu espíritu. Te escogen. Uno tiene que estar preparado mental y físicamente para hacerlo. De Moko me quedo con ese registro de la inocencia.  De Narcos y Zero, me llevo familia. Pero sobre todo, me llevo la imagen de los últimos 15 años de sangre en México y sus analogías glorificando el dolor de la gente.

 

¿Qué tema elegirías para ser escuchado al final de tus días?

Yo creo que sería un remix entre un fandango de Domenico Scarlatti y un buen corrido mexicano.

 

El erotismo es dar al cuerpo los prestigios de la mente, escribió Georges Perros, ¿qué es el erotismo para Diego Cataño?

Erotismo es anarquía, es abandonarlo todo, es vivir sin vivir, es morir sin morir. Es vivir esperando morir y morir esperando vivir.  Es el Eros la abundancia y la escasez.

 

¿Qué opinas del feminismo radical?

El feminismo siempre ha estado polarizado. Como todos los movimientos. Existe el feminismo radical, feminismo liberal, de la igualdad, científico, anarcofeminismo, en fin, se a profundizado muchísimo en el tema. Definitivamente no me identifico en absoluto con lo que plantea el feminismo radical.  Estoy seguro que el feminismo liberal e incluyente es el camino para sanar y encontrar un mayor equilibrio. Sin embargo creo en la necesidad absoluta de escuchar ese grito de auxilio como sea, darle su lugar. Es importante que esa voz que grita “¡ya basta!” sea amplificada.

Por eso creo que hay que comenzar a hacer un análisis más profundo en la idea que nos han inculcado sobre la “masculinidad” y los supuestos valores de ser un hombre.

 

¿Sin violencia no hay paz?

¡Con paz no hay violencia!

 

 

 

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