En Lima, un sello discográfico y crew de DJs líder, alteran grabaciones existentes, las reconstruyen, las fusionan entre sí buscando crear beats contagiantes para seducir a su audiencia. Luego distribuyen sus creaciones online o en conciertos, sin temor a los copyrights.


El centro de Lima a media noche. Calles húmedas, vacías, lóbregas. Sirenas girando a lo lejos. El cerro San Cristóbal es una sombra enorme incrustada en la niebla. Llegamos a la dirección que nos dio Facebook. Es una casona antigua, típica del centro histórico. Pagamos las entradas y avanzamos por el pasillo. Adentro la vibra cambia. Cientos de personas bailan lenta pero rítmicamente, con movimientos densos, afiebrados. Humo de marihuana flota por todos lados y las botellas de cerveza ruedan. Los subwoofers laten haciendo temblar las paredes. Se siente la piel, los músculos y los huesos vibrando con la música. Luces de neón encienden los rostros, hacen brillar los dientes. Melodías agridulces de sintetizador se repiten y atraviesan la pista de baile. La fiesta underground está reventando y los artistas de la cumbia digital peruana hacen sudar a la gente. En el pico de la emoción, la gente grita y el DJ responde con los dedos en alto.

Pero esta fiesta es más que una noche de juerga. Es parte de un movimiento contracultural con metas concretas y una visión creativa enraizada en elementos distintivos de la multiculturalidad limeña. El movimiento de la cumbia digital se reconcentra y expresa en la producción de música de baile electrónica y en el trabajo de colectivos artísticos como Terror Negro, un sello discográfico y crew de DJs líder en los derroteros de innovación y fusión artística dentro del género. Terror Negro está conformado por Deltraton, su creador y cabeza del sello, DJ Chakruna, Tribilin Sound, Loko Bono, Qechuaboi, Dr. Paniko, PE Garcia y Sonidos Profundos. Como colectivo, los DJs de Terror Negro comparten ideales artísticos y políticos enfocados en la fusión de ritmos latinoamericanos con electrónica contemporánea y, especialmente, la revaloración de lo que ellos denominan sonidos gueto, como son la cumbia, chicha, reggaetón, hip-hop, música andina peruana y el Favela Funk.

httpv://www.youtube.com/watch?v=R-OQtveTe1Y

En una entrevista para norient.com, Deltraton explica el origen del nombre Terror Negro: “negro se refiere a la cultura del beat negro y latino que siempre ha sido rechazada por los clubes de baile [locales] que en su mayoría tienen una tendencia eurocéntrica y consideran esta música de segunda clase…[asimismo] en Perú, la palabra terror tiene una connotación muy fuerte, porque nuestro país tiene terroristas reales…aunque para muchos de nosotros los verdaderos terroristas siempre han sido el gobierno y sus allegados, además de los países colonialistas que menosprecian nuestras expresiones culturales.” Siguiendo esta visión, Terror Negro revaloriza estilos musicales asociados con grupos marginados, como por ejemplo la chicha, un género que fue creado en la década de 1980 por migrantes andinos de la clase trabajadora limeña. El crew de Terror Negro utiliza técnicas de sampling y piratería digital como medio para subvertir el statu quo de los clubs limeños, donde la música europea y americana es largamente favorecida en desmedro de expresiones locales. Deltraton añade que “como DJs y productores” Terror Negro “está siempre agarrando, robando y manipulando información sin importar su origen.” Toda esta información, creada en el corazón de culturas gueto y escuchada por gente que ha sido dejada a un lado en el proceso de capitalismo global, necesita ser distribuida, dada a conocer. Y qué mejor manera que hacerlo dentro de la pista de baile, haciendo gozar a la audiencia, la pista de baile donde usualmente fronteras sociales de todo tipo se transgreden.

Otro miembro de Terror Negro, Sonidos Profundos, afirma que el grupo ha logrado establecer un círculo de seguidores numeroso en el medio capitalino, especialmente en festivales y clubes que a veces reciben más de dos mil personas, especialmente un público joven:

“Al inicio las fiestas eran de 200 a 300 personas y los que asistían eran los que habían estado asistiendo a las primeras fiestas de dubstep, drum ‘n’ bass y otros ritmos que llegaron aquí a inicios del 2000. Eran amigos, un círculo pequeño que rotaba en esos eventos, pero luego la cosa cambió, las discotecas y festivales nos empezaron a llamar para tocar en sus noches de fiesta y la audiencia cambió a ser de 1000 a 1500 personas. En festivales, pasaban las 3000 personas. Y esta audiencia ya era totalmente nueva y ajena, público bastante joven, en verdad, y sigue siendo así. ¿O es que nos hacemos más viejos? ¡Jajaja! Pero todos siempre con mucha alegría y buena onda, bailan mucho en las fiestas, sobre todo en las de Terror Negro.”

Sonidos Profundos también habla de su relación con los instrumentos digitales y el proceso de producción.

“[Los instrumentos digitales] son una buena parte de todo. En mi estudio tengo guitarras, bajos, sintetizadores, pero gran parte también la ocupan los instrumentos virtuales, cajas de batería, samples, filtros de sonido, en verdad no las veo como cosas separadas unas de otras. Tomo cada uno de estos instrumentos como parte de un proceso en el que finalmente todo se mezcla para lograr el sonido o las sensaciones buscadas en una canción. Todo sonido que grabe o corte de algún lugar finalmente lo proceso en un programa de edición de audio y ahí empieza el viaje. De ahí, todo va tomando forma, a veces simplemente es una guitarra limpia con algo de eco y de ahí se desprenden los demás instrumentos para formar la canción.”

La música de Sonidos Profundos sigue los lineamientos generales de Terror Negro, pero al igual que los otros miembros del crew, también busca forjarse una identidad individual. Su música se define por un estilo “viajero, volador, una fusión de la música [peruana] local con influencias dub, hip-hop, trap, house, música explosiva a veces y otras contemplativa.”

Escucha Sonidos profundos

Sonidos Profundos y los DJs de Terror Negro se autodefinen como “vándalos culturales.” Alteran grabaciones existentes, las reconstruyen, las fusionan entre sí buscando crear beats contagiantes para seducir a su audiencia. Luego distribuyen sus creaciones online o en conciertos, sin temor a los copyrights. Estos beats vandalizados también poseen un corte político, ya que atacan el tipo de segregación auditiva, y por ende étnica o racial, que se practica en los clubes y discotecas limeñas. Terror Negro invita a su audiencia a escuchar sonidos que generalmente nos son creados por los artistas estandarizados del auto-tune, o aquellos diseñados por los sellos transnacionales para ser vendibles, sino por artistas del lumpen urbano. Las mezclas y reconfiguraciones sonoras de Terror Negro pintan una Lima llena de diversidad y altibajos, reflejan la experiencia cotidiana de vivir en la metrópoli neo-andina, la felicidad de comer un ceviche en el mercado, de caminar por el barrio, enfrentar la delincuencia, sobrevivir al terror, cultivar la amistad, vivir inmersos en los vestigios de culturas milenarias y nutrirse de la influencia negra, andina y mestiza. Todo se fusiona en el crisol de la mezcla. Los beats lentos y viscosos de la cumbia digital se derraman en las fauces de la noche limeña y arropan los cuerpos en la pista de baile.

 

 

 

 

© 2016, Carlos Odría. All rights reserved.

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Carlos Odria. PhD. Guitarrista, investigador y docente universitario. Como líder de diversos grupos de jazz y world music ha sido artista invitado a festivales de los Estados Unidos, incluyendo el Florida Folk Festival, Gamble Rogers Music Festival, y el Rainbow Concert of World Music. Otras de sus presentaciones incluyen clases maestras, conversatorios y conciertos en Florida A&M University, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, the Society for Ethnomusicology, University of North Georgia, University of Florida, Thomas University, Jacoby Symphony Hall y Ponte Vedra Concert Hall. Ha sido invitado por el Florida Department of State a ofrecer una serie de conciertos en la casa del gobernador de la Florida representando la cultura hispana en los EE.UU. Como investigador ha ofrecido diversas ponencias en conferencias nacionales e internacionales de musicología centradas en la improvisación musical, la etnomusicología médica y las nuevas corrientes culturales neo-andinas.