Tu salud y el diseño del barrio donde vives

     Dos estudios recientes de la Asociación Americana del Corazón que se presentaron en Chicago a principios de este mes destacan el estrecho vínculo entre la salud y el trazado urbano.

     Los estudios se refieren a la transitabilidad de las ciudades, una medida de la facilidad y la seguridad para llegar a pie de la vivienda a los lugares y servicios necesarios en la vida cotidiana, como mercados, escuelas, farmacias, lugares de trabajo, centros médicos. Se determinó que la facilidad para caminar en los barrios da lugar a una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares y factores de riesgo como presión arterial alta, colesterol elevado y diabetes.

     Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en Estados Unidos, y en todo el mundo. De acuerdo con los estudios, ir caminando a todas partes –en lugar de usar el automóvil– reduciría considerablemente el peligro de sufrir un ataque cardíaco o un derrame.

     Cierto: desde hace siglos se sabe que la actividad física promueve una mejor salud, tanto física como mental. Mens sana in corpore sano, dijo el poeta romano Juvenal. Pero el diseño de las ciudades modernas –quizá en Estados Unidos más que en otros países– hace caso omiso de ese vínculo. Conspira contra la saludable costumbre de caminar.

     La popularidad del automóvil personal como medio supremo de transporte facilitó la expansión de suburbios, casi siempre integrados por bloques de casas unifamiliares cuyos moradores deben usar el auto para ir al mercado, a la escuela, al trabajo. Miami es un ejemplo perfecto. Salvo zonas como Miami Beach, el downtown o la Pequeña Habana, donde el trazado urbano permite ir a pie a los lugares imprescindibles con gran facilidad, en los vastos suburbios que se extienden hasta el límite con los pantanos de los Everglades se ven muy pocas personas caminando, mientras las amplias calles y avenidas están llenas de autos que compiten entre sí por un espacio en la vía. Ese congestionado e insalubre paisaje suburbano se repite en la gran mayoría de las ciudades norteamericanas.

     La separación artificial entre vivir, trabajar y comprar, propia de los suburbios, permitió que prosperara el inmenso negocio de las empresas automovilísticas y petroleras, pero ha afectado la salud de millones de personas, y a la vez ha aumentado la contaminación del medio ambiente. La planificación urbana debe basarse en la transitabilidad de los barrios y dar prioridad a la salud de la gente, no a la salud financiera de ciertas empresas. Nuestra vida está en juego, y caminar es la salvación.

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Andrés Hernández Alende

Andrés Hernández Alende (La Habana, 1953) es escritor y periodista. Ha publicado las novelas El ocaso, El paraíso tenía un precio, De un solo tajo, Bajo el ciclón y La espada macedonia. También ha publicado el ensayo Biden y el legado de Trump. Escribe una columna de temas sociales y políticos en la revista Suburbano, El Nuevo Herald (Miami) y Mundiario (España), y tiene un blog, El Blog de Alende.

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