Un miserere en Miami

Cuando leí que Escrivá de Balaguer dijo: ¡Bendito sea el dolor, amado sea el dolor, santificado sea el dolor… glorificado sea el dolor!, me di cuenta de que el cura de marras nunca había tenido un cólico renal. Estaba durmiendo plácidamente en mi pequeño estudio de Kendall Lakes, luego de una dura madrugada de trabajo …

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