Un dedo en la sopa

Un dedo en la sopa

Jaime llegó justo cuando estábamos “haciendo cola”, en la tediosa fila —pegada a la pared perimetral del Jardín Botánico— para ingresar al comedor universitario de

Un dedo en la sopa

Jaime llegó justo cuando estábamos “haciendo cola”, en la tediosa fila —pegada a la pared perimetral del Jardín Botánico— para ingresar al comedor universitario de