Grito negro

Las motas de algodón son suaves como nubes. Al roce de los dedos, uno siente su superficie tersa, como una brisa confortable que despierta dulces escalofríos. A veces, nos provoca tomarlas con ambas manos y zambullir el rostro en ellas para respirar su fragancia neutra y su delicadeza prístina. Pero aquello que nos acaricia con …

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