#Poesía de #Lasticön: Codo a codo, Cinco ardillas.

Codo a codo

 

Un soldado griego

despierta de un coma

y traga sangre seca.

 

Pide un hotdog pero

le devuelven silencio

y el catálogo de Ikea.

 

“¿Dónde están mis amigos

–pregunta con señas–

que luchamos codo a codo?”

 

La enfermera le dispara

una pistolita de agua

para evaluar trastornos.

 

“Soy un espectro

–repite 7 veces–

aunque sude, aunque llore”.

 

La orina en la pierna,

placer inesperado,

enciende las miserias.

 

“Soy la muerte

y una elipsis.

Merezco, malditos,

una rima absurda

y a las 5 jineteras

del apocalipsis”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cinco ardillas

 

 

“Seis ardillas en duelo fraticida

se van por las ramas del crepúsculo

tras un fruto mezquino.

 

La danza es infausta,

un time lapse vanidoso y cutre

donde nadie se rinde

donde nadie se impone.

 

Abre su vientre la tierra:

el fruto indeleble se entrega.

Con desgano de carnada

se lanza al vacío

y en vuelo apátrida

convoca a las seis

a una cita con lo oculto.

 

Cuando despiertan,

el género es sci fi,

un Uber-robot alega

que una murió en el viaje,

sus rabos tienen vida

y hablan hasta siete idiomas;

mientras la Hache…

la Hache hace ya tiempo

que fue discontinuada ”.

 

Deberán salvar al mundo

y restaurar el reino benévolo

de la vieja justicia poética…”

–alcanzo a exponer

antes de que el hípster

le atine a mis frutos.

 

Las puertas del cielo

cicatrizan en mi cara.

Volvemos al ground floor.

“Pues no será Pixar

–me alienta uno de los rabos,

en rumano y con algo de acento–,

me pregunto, mi broder

qué pensará Netflix”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ilustración: Marc Chagall, En la camilla (soldado herido), 1914.

Lasticön

Lasticön (Aitor Lopera Etxebarría, Bilbao, Bizkaia, 1993) Es poeta y buscapleitos. Funda “Txirimiri”, su primer Fanzine, a los 17 años, 15 minutos después de liarse a golpes con los responsables de la publicación mensual de su colegio. Un año más tarde abandona su casa con solo un poco de ropa, “Thriller”, el vinilo de Michael Jackson que perteneció a su hermano y 725 Euros que toma prestados de los ahorros de la familia. Elige Miami porque “todo lo que sabía de la ciudad me parecía aberrante”. Ha publicado los poemarios “Furia bálsamo” y “Mandy Crush”. En 2015 autoriza a la antología “Versos Libres” a incluir “Mi casa es pain” aunque luego se arrepiente. Suele jactarse de haber quemado una novela y un camión del US Postal Service aunque nadie pudo corroborarlo.

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