#Poemas de #Bichos por Ezequiel Zaidenwerg

Grillo

 

Largo el tobillo bajo un anca gruesa

de rana, el grillo es sin embargo pollo

con pasión vana por el salto. En su hoyo

de amor se obstina en un contralto, empresa

 

fácil de buscar presa. Este Don Juan,

en avatar castrato de tenor

tenue, hace rato añeja su licor

que se apura en pareja –así, en su afán

 

ciego de repetirse en la figura

y el canto, luego, como vino, parte

a propagar el desencanto. Su arte

no es para tanto –es insistencia pura

 

sin cadencia, martillo que se frota

en estribillo de una sola nota.

 

 

 

Mariposa

 

La realidad se posa y es del lento

pavo real. La mariposa, en cambio,

es un instante vuelto cosa, tan vio-

lenta en su vanidad morosa, viento

 

que se impacienta y se abanica. Es sorna

contra la muerte que la adorna, antojo

que igual que todo lo que advierte el ojo

–o casi– no es real. Sola, se torna-

 

sola y se dora, torna en danza muda

su mudanza. La realidad decora,

disuade, cansa –agrega a cada hora

mansa sustancia ciega. En cambio, anuda

 

el aire a su ansia suelta y va, no obstante,

la mariposa vuelta vano instante.

 

 

 

Alacrán

 

El alacrán carnal, el de la espalda

del brazo con puñal, ¿soy yo? ¿sos vos?

Dos alfileres romos en un cos-

turero es lo que somos. Al final, da

 

igual: si el mundo es un dedal, pañuelo

de metal, de batirse a duelo. A cada

cual su alacrán, su lacra nacarada,

pero la nada y su aguijón –sabelo–

 

son señuelo y carnada. Hacete fan

del alacrán –su don, su impar talento:

hipnotizar con la ficción del cuento

pendiente. Y no te miento:  el alacrán

 

frente a los dos suspende nuestra historia,

vaivén del burro ante la zanahoria.

 

(De Bichos. Sonetos y comentarios.)

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