Poema de Elías David

No sé si los árboles duermen

si el vaivén de sus ramas los arrulla

si despiertan al frío como hoy

yo he despertado.

 

No sé si los árboles de pronto

despiertan a la gélida caricia

como cualquiera que dormido

sin cobija                     descubre

tener frío. Sería bueno conocer

por lo menos al árbol cercano,

el que veo a diario y saber

cuánto frío puede tolerar

Cuánto, hasta qué helada escala

soporta sin que el frío

le lastime sus raíces. No es que el árbol

no lo sepa, es que yo

en mi indiferente calidad de observador,

no entiendo que quizá él sí que pide ayuda

alrededor del año

y yo solo lo veo

hacer brisa y sacudir su soporífero bochorno

o tiritar sus flacos dedos deshojados

pidiendo por lo menos un abrazo

una bufanda o un lenguaje basto

con el que ambos sepamos

pedir y dar ayuda.

Quizá este árbol sí que me está hablando

y yo sin darme cuenta.