Plegaria en Herat

En el poemario Ladera Este, Octavio Paz expresa sus vivencias en la India y el sur de Asia en los años sesenta del siglo XX. Estos versos de su poema “Perpetua Encarnada” son quizá los más significativos del poemario para mí:

estoy enamorado de este mundo
ando a tientas en mí mismo extraviado
pido entereza pido desprendimiento
abrir los ojos

El poema es una plegaria, como la que quizá musitó para sí mismo cuando hizo un peregrinaje a Herat, Afganistán.

Observando su ser y su entorno, Paz declaró su amor a la Vida y a nuestro Mundo humano y natural, confesó su propia desorientación vital e hizo una petición: entereza para quien se sentía desintegrado; desprendimiento para quien se sentía apegado; percepción para quien se sentía ciego.

Yo también estoy enamorado de esta Vida y de este Mundo. No me siento extraviado pero sí he sabido cómo es sentirse desintegrado, con deseos de integrar y ordenar partes dispersas de mi ser, con necesidad de sentir amor cotidiano.

Como Paz en Herat, yo pido entereza desde el Pacífico costarricense, mi lugar santísimo al que mi corazón peregrina. No pido desprendimiento, ni apego, sino vínculos afectivos fuertes para disfrutarlos en la sencillez cotidiana de un amor mañanero, un abrazo matinal, una caricia espontánea, un beso pasional, una mirada profunda, un tierno susurro al oído. Y pido tener siempre despiertos mis sentidos y abierto el corazón, para disfrutar de todo ello.