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Piro Punk

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El movimiento punk llegó a México a principios de los años ochenta, cuando un grupo de jóvenes de Ciudad Nezahualcóyotl, Santa Fe, Iztalapa, El Molinito y Tlalnepantla se identificó con ese rock sucio que escandalizó en los setenta a Inglaterra y Estados Unidos. En México como en otras partes del planeta, el fenómeno punk se dio con variaciones al modelo original, es decir se desarrolla en un contrasentido ya que el punk se oponía a los intereses monetarios, capitales y materiales, pero en México la gente burguesa fue la primera que tuvo la oportunidad de conocer al punk, por su convivencia con esta manifestación cultural en el extranjero a la que ellos tenían acceso. Tan es así que la primera banda de punk fue Dangerous Rhythm que después fue Ritmo Peligroso. Después se fue popularizando en los barrios, en donde había más rock urbano y en tocadas, salvaje, complejo, tal vez contradictorio, comprometido con la autogestión de una contracultura, y como manifestación de inconformidad, a veces un tanto intolerante y combativo. Como apunta la antropóloga social Yolanda Mercader en su tesis “Los intrépidos punks: Apocalipsis a la mexicana”. Dangerous Rhythm fue una banda de punk rock creada en 1978, considerada por muchos —y pésele a la banda Size— como la primera banda de punk mexicana, pues había una gran influencia decadente en ella, cantando en su mayor parte canciones en un inglés rabioso y muy lejos del sonido “tropical” que acabaría dándoles enorme éxito a mediados de los años 80, ya como Ritmo Peligroso.

El embajador del punk en México, es decir, del proto-punk azteca fue y lo seguirá siendo Piro Pendas, líder y fundador de Ritmo Peligroso, quien acaba de cumplir tres décadas dentro del mundo musical. Piro salió de Cuba a la edad de tres años y se fue a vivir a Miami a los cinco. Sus padres denigraron la estancia en Estados Unidos y se trasladaron a México, en donde vivió por 42 años. El primer punk en México considera que Tenochtitlan es su patria, la considera su país, aunque dice tener fuertes raíces cubanas en su sangre y en su visión musical. Piensa que Cuba es uno de los lugares más intensos del planeta: “Ser cubano no es cualquier cosa, la música cubana ha trascendido fronteras y yo soy producto de todo eso, le agradezco mucho a México porque me acogió con mucho cariño, yo en México no fui el cubano, siempre fui una persona completamente mexicana, entre todos mis amigos, entre todos los cuates de la escuela… es un país al que quiero mucho, al que extraño mucho, y me duele ver todo lo que ha pasado en los últimos años”. De estas conclusiones provienen temas como: “Pa’que violencia”, “Narco nación” y “Contaminado”, porque desafortunadamente “están más vigentes que nunca, ojala ya no estuvieran vigentes, pero lo están mas que nunca”.

A diferencia de Size, la banda de post-punk mexicana activa entre 1979 y 1985, cuyos integrantes eran Jaime Keller, Dennis Sanborns, Carlos Robledo y Alfonso Moctezuma, Ritmo Peligroso aún sigue viva, tocando en grandes y pequeños escenarios, con una simetría que va del punk británico tamizado por una criba húmeda, cachonda. No todo en Ritmo Peligroso es Marielito, la canción que los enlistaría en los álbumes del “Rock en tu idioma” de los años 90. Ritmo Peligroso es el referente de la filosofía del underground en México, una eufonía que sólo podía ser escuchada muy abajo, a través de las alcantarillas y el humo espeso de la opacidad y la droga, un referente, —quizá el único— de que en suelo azteca se sucumbió un movimiento tan fuerte como en Inglaterra, y que logró suprimir banderas, conceptos, tabúes, atavíos y políticas manchadas con sangre y censura.

Piro es el culpable de que hoy podamos escuchar punk en México, su tratado de libre auscultamiento musical abrió puertas y tendió puentes entre el viejo continente y nuestro país, rehabilitado por el punk, la anarquía y la contracultura. Piro Pendas es el padre de la rebeldía en el siglo XX en un país en donde ser rebelde significaba bailar al Twist con Angélica María. Pendas era el Vicious viendo debajo de las panties de Diana Mariscal, la nalguita de Juan José Gurrola. Fanáticas no faltaban, entusiastas de la música basura, como la misma Ulalume Zavala, de Casino Shangai, ex The Casuals y posteriormente Dada Trott, y Ariane Pellicer, la hija de Pilar Pellicer (sobrina de Carlos, el poeta tabasqueño) Ariane a su vez era sobrina de Pina, quien se suicidó en el 64 a los 30 años por depresión, (no quiero decir por Marlon Brando). Fans del Dangerous sobraban, podríamos incluir también a Alejandra Guzmán y a su media hermana, Viridiana Alatriste. Todo eso se comía Piro en sus años mozos, y ahora recuerda esa época con aflicción, con apego, devoción y mucha discrepancia de la “música” actual.

Piro es la persona más bondadosa que conozco, la más talentosa y creativa que voy a conocer (creo) en toda mi vida. Siempre está ahí para tenderte la mano, como lo hizo con sus amigos en los 70, como lo hizo por la música, por el rock y el punk en México. A Piro le debo todo, y ese todo se refiere al género que más alegrías le ha dado a mi persona, un género que transmitiré a mis hijos, a quienes les contaré la historia de haber conocido al primer punk que pisó tierra azteca. ¡POGO, MOSH Y SLAM!

 

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