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Manejando en Worcester

Manejando por la I-290 a las cinco de la tarde camino al gig en Downtown Worcester. Los parlantes abren sus cortinas y arrojan acordes y melodías perfectamente entretejidas. El maestro Juanjo Domínguez ha sacado la guitarra y ha armado la jarana con un punteo staccato que repta entre el humo del bulín. Su manejo minucioso de la resonancia, su fraseo curvilíneo y siempre sobrio, su agresiva melancolía. Te dan escalofríos. A la mano derecha, el lago Quinsigamond espejea con los primeros azules de la primavera en New England. La transición del invierno a los primeros meses tibios del año se han vivido con intensidad. Especialmente con paisajes como estos.

Floreos repentinos cruzan el zaguán de la memoria y la guitarra nos canta una de Villoldo , con terrible nostalgia. Zorro viejo de la guitarra tanguera, el maestro Domínguez no deja de sorprender con estos arreglos eruditos que desenterraron del olvido música del otrora.

Me deslizo entre el rush hour manejando lentamente, como dentro de espuma. Ya casi es de noche pero estoy a tiempo. Hoy es un gig de solo guitar con énfasis en class y jazz. Tratare de hacerlo divertido. Y la música de Juanjo Domínguez me lleva a cavilar acerca de la escritura, las artes, en general, el acto de crear…te hace pensar en lo que hacer arteimplica en el fondo. Deslizar un lápiz. Hacer grafías sobre papel. Actividades corporales que producen “significado.” El movimiento de un cuerpo realizando algo, algo que tiene “sentido,” algo que se dirige asi algun lado.

Estancado en el tráfico y es hora de cambiar el ambiente. Dance Cadaverous y Wayne Shorter cubren de un manto violeta Worcester vista desde el auto a esa hora. Un swing que se retarda y retoza con paciencia que al final se excita, pero no degenera. Shorter se destaca por la esencialidad de su fraseo. Cada nota es un eslabón de su pensamiento melódico. Cada inflexión una torcedura del cuerpo expresando rabia, dulzura o incertidumbre. De alguna forma, él es similar a Domínguez en el sentido que ambos contienen el sonido, jamás lo impulsan forzosamente. Para ambos la música es flow. No se le genera, solo se le contiene, se le trata de domar para crear sentido. Y belleza.

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