La humanidad de Irene Vallejo

   ¿Quién habría apostado que un ensayo sobre la historia del libro sería un éxito súper ventas? El infinito en un junco (Siruela, 2019) de la filóloga Irene Vallejo se ha convertido en un hit del mercado editorial. Vallejo cuenta la historia del libro con una perspectiva fresca y sobre todo, novedosa. Cuando un título lleva 31 ediciones, ha vendido cerca de doscientos mil ejemplares (de acuerdo a El Heraldo de Aragón), ha sido traducido a 32 idiomas y por muchísimas semanas ha estado en la lista de súper ventas, merece un análisis más profundo. Siruela proyectó un primer tiraje de 2 500 ejemplares. Irene Vallejo, a la que entrevisté para el podcast Espiral, es una española que ha roto con un mito: a pocos les interesa la filosofía y la historia.

     ¿Cuál ha sido la clave de su éxito?

     Ella, desde el primer momento, ideó este ensayo como un cruce entre la novela y el ensayo, alejándose del parámetro tradicional. Nunca se lo planteó como un escrito académico, sino más cercano a la epopeya e historias de aventuras:

     “Realmente ha sido un fenómeno extraño, totalmente anómalo, que no sabría reproducir, ni siquiera muy bien explicar, pero ha conseguido una conexión con un público que quizás, de alguna manera, estaba necesitando que le contara la gran aventura de los libros, de la que los lectores de hoy somos también protagonistas. Es un relato lleno de peripecias de personajes, de viajes, es como una gran narración, es como “Las mil y una noches de los cuentos” pero al final el mensaje es que el lector de hoy es el protagonista de esta gran historia que hemos forjado entre todos y eso es una forma de decirle a todas esas personas que quizás como yo, temían que aquello que les importa o que aman estuviera como en sus últimos compases, desapareciendo, extinguiéndose”.

     Para Irene Vallejo ha sido un desafío enfrentar este éxito y cambiar su espacio privado y calmo por conferencias, cientos de entrevistas y presentaciones. Los primeros lanzamientos fueron por teleconferencia, pero ahora cuando el mundo ha vuelto a funcionar de manera presencial, es frecuente encontrarla recorriendo el mundo. Hace poco estuvo en México donde cientos de personas esperaron muchísimo para conseguir un ejemplar con su firma.

      Ella ha sido la más sorprendida con este éxito:

      “Yo no creía que hubiera ese interés por la filosofía, por el pensamiento, por las lenguas, por la historia, y sobre todo por la historia de los libros, por la lectura que nos decían que se acababa, como que ya no forma parte del mundo contemporáneo que en el que todo lo importante sucede en las pantallas. Y bueno, todas esas cosas que yo creía minoritarias y peculiares cuando me interesaba por ellas han resultado tener mucha más capacidad de impacto de lo que yo nunca hubiera creído”.

      Yo creo que una autora súper ventas (y un autor también obviamente) debe ser una gran persona, o si no, sería imposible que sus lectores conectáramos con sus escritos. Cuando la entrevisté comprobé la premisa, pues a Vallejo le importa vincularse y privilegiar los lazos antes que el éxito.  Sin duda la enfermedad de su hijo y el manotaje del cual fue víctima en sus años escolares han sido factores determinantes en su humanidad. Fue en el mismo hospital, donde pasó días y noches con su hijo, cuando la escritura de El infinito en un junco cobró potencia. Irene me contó que su hijo es un recordatorio constante para no olvidar lo que realmente importa en la vida:

     “El encontrarme allí con mi hijo frente a esos dilemas esenciales de la salud, la independencia, la libertad que puede tener y la forma de ayudarle con sus problemas, yo creo que me mantiene anclada a lo que realmente es lo esencial, más allá de todo lo que pueda traer el libro, los premios y esas cosas, pero siempre recuerdo al llegar a casa qué es lo esencial porque me está esperando ahí”.

     Cada vez que veo a Irene Vallejo en las redes sociales o leo un artículo sobre ella o leo una de las columnas que publica en diario El País me alegro genuinamente. A los que me han preguntado si vale la pena leer este libro contesto ¡SÍ!, con mayúsculas, porque es literalmente un viaje al pasado. Pero quiero hacer una advertencia: recomiendo leerlo en paralelo con otros textos, es decir, que no sea la única lectura, pues aquí hay mucha información y a momentos puede ser muy densa.

     Ojalá todos nuestros hogares tuvieran un ejemplar de El infinito en un junco en sus estanterías.

     Te invito a escuchar la hermosa conversación que sostuve con Irene. Aquí te dejo el link.

https://karencodner.com/2022/01/21/61-entrevista-a-la-escritora-espanola-irene-vallejo/

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