La ansiedad climática genera un inquietante temor al futuro entre los jóvenes

   El cambio climático está causando un elevado nivel de ansiedad entre los jóvenes, según una encuesta reciente llevada a cabo por la Universidad Bath, en Inglaterra, en colaboración con cinco universidades. El estudio fue costeado por Avaaz, la organización de activismo en temas como los derechos humanos, el ambientalismo y más, con sede en los Estados Unidos. Avaaz quiere decir “voz” en lengua farsi.

      La encuesta, en la que se entrevistaron a 10.000 personas, se realizó en 10 países: Australia, Brasil, el Reino Unido, Estados Unidos, Filipinas, Finlandia, Francia, India, Nigeria y Portugal. De acuerdo con el sondeo, el 45 por ciento de los entrevistados dijo que la ansiedad por el cambio de clima –a la que ya se conoce como ansiedad climática– afecta su vida cotidiana, la forma en que comen, estudian, juegan y duermen.

  • El 75 por ciento piensa que el futuro es aterrador.
  • El 56 por ciento cree que la humanidad está condenada a desaparecer.
  • El 58 por ciento opina que los gobiernos los están traicionando y están traicionando a las generaciones futuras.
  • El 64 por ciento piensa que los gobiernos no están haciendo lo suficiente para evitar una catástrofe climática.
  • Y el 39 por ciento no está seguro de tener hijos en el futuro.

     La ansiedad climática no es exclusiva de los jóvenes, desde luego: muchos adultos también se sienten angustiados ante los cambios en el medio ambiente planetario que están ocurriendo ante nuestros ojos. Pero la juventud debe ser sinónimo de alegría y optimismo. El hecho de que entre las nuevas generaciones haya un alto grado de temor y desconfianza ante el porvenir debe ser una señal de alarma y un llamado a entrar en acción de inmediato para buscar soluciones a la crisis e implementarlas sin perder tiempo.

     En la reciente 76ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el secretario general de la organización, Antonio Guterres, dio una voz de alerta al inaugurar la reunión, el martes 21 de septiembre. Guterres advirtió que la ventana para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París sobre el cambio climático se está cerrando rápidamente, y mencionó un informe de la ONU que predice que las emisiones de efecto invernadero aumentarán el 16 por ciento para 2030. “Como vimos recientemente, ni siquiera esta ciudad –la capital financiera del mundo– es inmune”, observó el secretario general, refiriéndose a los estragos que los restos del huracán Ida causaron en Nueva York a principios de septiembre.

     Guterres dijo que, al parecer, estamos “a años luz de alcanzar nuestros objetivos”.

     Estados Unidos –uno de los mayores contaminantes del mundo– regresó al Acuerdo de París, del cual se había retirado durante la presidencia de Donald Trump. Ese retorno fue un paso positivo de la nueva administración de Joe Biden, pero hay mucho por hacer y ni Estados Unidos ni los demás causantes del calentamiento global están cumpliendo plenamente con las metas trazadas para detener el cambio climático.

     Los gobiernos están presionados por grandes intereses particulares, especialmente los de las empresas extractivistas y energéticas que se empeñan en que sigamos quemando combustibles fósiles. Pero deben ignorar las presiones de los que anteponen sus escandalosas ganancias personales a la supervivencia del planeta y de la humanidad, y llevar a cabo cambios enormes y salvadores en la producción y el uso de la energía. La crisis del clima ya está aquí, la estamos padeciendo, hay que atajarla ahora y contamos con la tecnología para lograrlo. Esa es la responsabilidad que tenemos sobre todo con las generaciones jóvenes, que ven el futuro con incertidumbre debido a la insuficiente acción de los gobiernos. No se debe permitir el daño a la salud mental que puede causarles la ansiedad climática, ni dejarles la devastación ambiental como herencia.

 

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