Despertar: interrogatorio punk a Bandalos chinos

La banda argentina (Béccar) de Indie Pop Bandalos chinos (Goyo Degano, Salvador Colombo, Tomás y Matías Verduga, Iñaki Colombo, Nicolás Rodríguez), encuentra en la práctica de hacer Pop (para agotarlo) cierta espiritualidad, pero se trata de una espiritualidad lograda a base de sendas vagancias por la noche oscura, noches saturadas de vanidad, dolor y remordimiento. Y esto es así porque la espiritualidad sólo se produce en ausencia de todo ego. Sus canciones son breves representaciones de teatro, en las que se siente el peso de las ataduras del mundo contemporáneo, la presencia fantasmal de lo real. El remordimiento surge entonces como un arpegio, un anhelo acorde de disipar lo que engañosamente se ha amado, lo que se ha amado bajo la presión de la paranoia, la Paranoia Pop. Pero como el artista no puede separar el mundo de sí mismo, y el fanático quiere unir a su naturaleza lo que le falta, el artista se resarce en lo eterno, el coro en loop de una canción: “ya no quiero ser el malo de este juego”.

Bandalos Chinos ha lanzado tres producciones musicales: Bandalos Chinos (2012), BACH (2018) y más recientemente Paranoia Pop (2020), producido por Adán Jodorowsky. El 29 de octubre, presentó Paranoia Pop: El Musical de manera virtual, con una puesta en escena que dio la sensación de estar presenciando una puesta en escena de la más alta dramaturgia. Por eso y por más, Tomás Verduga (guitarra y coros) en representación de Bandalos Chinos, debía contestar el Interrogatorio Punk de #Underground.

 

Punk se trata de ser individual, de ir a la contra, de ponerse de pie una y otra vez y decir: “esto es lo que soy”; expresaba Joey Ramone. ¿Quiénes son Bandalos chinos?

Bandalos Chinos es una entidad mutable, intenta ser la banda nueva cada día. Si intentara definir Bandalos Chinos, ya habría cambiado para el momento que termine de hacerlo.

 

Por otra parte, el doctor en zoología Greg Graffin (Bad Religion), afirma en A punk manifesto (2002), que esta ideología es el proceso de cuestionar y de comprometerse a la comprensión, que resulta en el progreso individual y por extrapolación, guiaría hacia un progreso social. ¿Qué tipo de argumentos cuestionan Bandalos chinos?

En el ultimo tiempo lo que más nos cuestionamos son nuestros propios privilegios, como varones de tez blanca y clase alta contamos con oportunidades que se dan en una facción muy pequeña de la sociedad. Latinoamérica está en llamas, literales y metafóricas, femicidios día a día, extrema pobreza. El panorama desde Argentina es desolador, este nivel de injusticia nos llevó a replantearnos nuestro rol en la sociedad y nuestra responsabilidad.

 

Si bastantes personas se sienten libres y son animadas a usar sus habilidades de observación y raciocinio, grandes verdades emergerán. ¿Qué tan libres se consideran?

No me considero para nada libre, más bien esclavo de un sistema que me impone comportarme a su medida. Vivimos asustados por el tiempo o el dinero, y nunca tenemos suficiente de los dos, nos pasamos los días frustrados por no encontrar la “felicidad”, ese concepto que existe sólo en la publicidad de Coca-Cola.

 

¿Qué fanzines recuerdan, que hayan reflejado el fenómeno de la asincronía democrática en Argentina, y cuáles conservan?

En el 2010 me llegó un librito de Guillermo de Posfay, lo considero fanzine, el autor vende sus propios libros fotocopiados, se lo encuentra parques, diferentes puntos de los balnearios típicos de jovenes bohemios de Argentina y Uruguay, a cada librería que voy en busca de su obra me quedan mirando como si preguntara por un extraterrestre, sólo conseguí un libro que me llegó de casualidad llamado Yerba Mate Libre (2003), establece un paralelismo entre la yerba mate, un producto por demás común, accesible, cotidiano, con la marihuana, y desde ese punto de vista narra la vida de un poeta sin oportunidades de clase, la clandestinidad, la ridiculez de la “ilegalidad” en un país donde las leyes se fabrican para enriquecer a la casta política, incluso ridiculiza el fútbol, un negocio que causa muertes todo alrededor de Latinoamérica, e investiga cómo hace el sistema para rivalizarnos entre nosotros pero nunca contra él mismo.

 

¿Según su perspectiva, cómo se produce el movimiento Underground en Argentina?

El movimiento Under de nuestra generación se produce un poco a través de la clandestinidad. La Tragedia de Cromañón en 2004 dejó una resaca terrible de venues que cerraban a rolete (en cantidad); en general hay una desprolijidad en los clubes, no cuentan con buen sonido, no cuentan con un espacio seguro e higiénico y en muchos casos ni siquiera cuentan con habilitación. Cuando la banda comienza en 2009 había solamente un bar en nuestro barrio en el que podíamos tocar, así que durante dos años tocamos únicamente ahí, eso hace que comiences a generar fidelidad con un entorno y a fraternizar con otros artistas que van pasando y se empieza a generar el caldo de lo que luego llamamos “escena”. Luego hay un bache entre los bares para 20 personas y los venues para 1000 personas, por lo que toda esa transición hay que hacerla sufriendo y remando en dulce de leche. El crecimiento de un artista en un país subdesarrollado es muy lento, hay que contar con mucha paciencia y amor.

 

¿Cuál es su libro de cabecera?

Demian (1919), de Herman Hesse.

 

¿Cuál fue la primera banda de Synthpop que vieron en vivo?

Miranda.

 

¿Cuál es su constructo personal de anarquía?

He leído mucho sobre anarquía y me seduce mucho, aunque tal vez es tan utópica que se torna irreal. Yo puedo comprender estos conceptos porque fui educado con preocupación y contención, mi familia me dio herramientas cognitivas para conducirme a mí mismo y generar un pensamiento propio, pero eso en Latinoamérica es casi una excepción. Para lograr una sociedad anarquista deberíamos primero concéntranos en que cada individuo cuente con alimento y educación. Lo que si rescato de los anarquistas es su compromiso por sus ideales, pero no me siento a fin con sus métodos violentos.

 

¿Qué tema elegirían para ser escuchado al final de sus días?

“Vida siempre”, de Spinetta Jade.

 

¿Qué es lo que tocaban Iñaki y Goyo a los 14 años?

A los 14 años Goyo tenía una banda de punk-rock con Mati y conmigo, e Iña comenzaba sus estudios de guitarra clásica.

 

¿Cuándo fue la última vez que se quedaron borrachos, locos y sin señal?

No lo recuerdo, seguramente no lo recuerdo porque andaba borracho, loco y sin señal.

 

¿Qué representa para ustedes Federico Moura?

Moura es lo más punk que hubo en Argentina, un país que enaltece la cultura del “macho”, se plantó contra todos desde su homosexualidad, y se burló en la cara de la critica de una manera súper poética y elegante, su mayor hit habla de la masturbación y sonó en todas las radios de un país que salía de una dictadura militar, es heroico. Además fue mentor generoso para la generación que le siguió, eso es muy ejemplar para mí.

 

¿Cómo es la escritura de sus letras y cuál es su sombra?

Trabajamos de una manera bastante colaborativa, todas nuestras letras tienen múltiples autores, incluso en este álbum nos animamos a traer a alguien de fuera de la banda que fue Fran Saglietti (Francisca y Los Exploradores), algo que nunca habíamos hecho. Por lo general partimos de una melodía casi siempre compuesta por Chapi, luego tratamos de extraer la emoción que se esconde detrás de esa música, está emoción se debate entre todos y empiezan a aparecer experiencias propias, luego toca poetizar esas experiencias hasta tener un tema que “hable de algo”, esto es algo que estamos aprendiendo a hacer álbum a álbum y no creo que hayamos terminado, más bien recién comenzamos. La sombra se llama “inseguridad”, es difícil abrir el corazón, pero una canción sin corazón es insulsa, a veces confundimos la exigencia con la inconformidad, últimamente creo que el arte se trata de hacer de forma compulsiva y luego quitar de manera metódica. En definitiva es mejor hacer algo malo que hacer nada.

 

“Olvidar nuestra trayectoria es lo de menos”, ¿cómo surge “Demasiado”?

Es una historia de amor moderna, mirar stories sin parar, hacer suposiciones sobre la vida del otro, fantasear romances y sobre-explicar situaciones que apenas sucedieron. Surge de la confusión millenial acerca del amor.

 

¿Cómo fue la producción del álbum BACH (2018), con Adán Jodorowsky?

Fue una experiencia mágica. Para nosotros fue un despertar. Veníamos de grabar nuestros EPs principalmente en Home-Studios, por lo que ir a Sonic Ranch ya era un sueno hecho realidad, nos sentíamos una banda de verdad. No nos importó endeudarnos peligrosamente porque confiábamos en que teníamos una sola oportunidad y la íbamos a aprovechar. Adán fue el mago que le terminó de dar el encanto místico a todo. No solo nos guió en este nuevo camino, como un chamán, sino que también cambió nuestra visión de la canción como canvas, como transporte. Nos puso a trabajar de verdad, pero sin dejar nunca de jugar. Es un músico súper talentoso que nos desafió a dar lo mejor de nosotros mismos a la hora de grabar, y con mucha ternura nos exigió que le demos un marco de suma seriedad a “la canción”, desde que lo conocimos hemos crecido exponencialmente como songwriters y como performers.

 

¿Guardan amistad con algún otro miembro de la familia Jodorowsky?

Claro que si, con Alión Jodorowsky (hijo de Adán), un pequeño gigante. Además guardo amistad con El Incal (1980-88) y La vía del Tarot (2004), dos reliquias de mi biblioteca, y con Poesía sin fin (2016), uno de mis films favoritos.

 

¿Cómo fue su noche oscura del alma?

Fue oscura de verdad. Excesos, vanidad, el sabor agridulce de la popularidad. Como una flor de loto que estira su raíz hasta el fondo del pantano para alimentar la belleza, a veces hay que descender al averno para verse a uno mismo en el reflejo del fondo.

 

Háblenme de la ilustración de la portada de BACH y su relación con la Escalera de Penrose.

Hay algo en la banda con la confusión, la perspectiva y la percepción, los juegos de palabras y las ilusiones ópticas son una constante a la que seguimos volviendo por algún motivo u otro. La verdad que no es premeditado, simplemente se da.

 

“La verdad / Ya no me cierra / Tiene espinas / Al final / no hay salida”, háblenme de la mística de “El Ídolo”, su más reciente sencillo.

Es una canción que intenta ser sincera, pero a la vez es como una obrita de teatro, una representación, la letra es como un pequeño guión, en el que escuchamos el dialogo interno de cada personaje. Intentamos hablar sobre la extraña relación que se da entre los artistas y sus “fans”, esa admiración que deshumaniza, pero a la vez alimenta y posibilita. El Ídolo necesita al fan pero a la vez le tiene miedo, porque cuanto más se convierte en lo que los demás quieren, más se aleja de sí mismo, pero ya no sabe quién es en realidad.

 

¿Cuál es la sombra detrás de Paranoia Pop, su quinto material de estudio, lanzado el 9 de octubre de 2020?

La fama. Un poco ridiculizada o parodiada. La experiencia de transiciones de una bandita que nadie conocía a estar bajo la lupa. El efecto de esta atención en nuestras personalidades y vínculos.

 

¿Qué los hizo volver a trabajar con Adán Jodorowsky en este nuevo álbum?

Se armó una dinámica muy simbiótica, llena de buena onda y profesionalismo que creemos que potencia a las canciones. Los siete aprendemos mucho trabajando juntos, y se suma el gran Jerry Ordonez que fue una pieza clave como ingeniero en el sonido de ambos álbumes.

 

¿Qué es lo que le otorga este artista al sonido de Bandalos Chinos?

Nos da el coraje para ir hacia lo desconocido.

 

Me resuena “El ídolo” de Adanowsky con “El ídolo” de Bandalos Chinos, ¿por qué la similitud?

Creo que fue coincidencia, si es que existen las coincidencias.

 

¿Cuál es la exegesis creativa detrás de “La herida”?

Estando quizás en el momento más difícil de mi vida, sumido en la depresión y el enojo, alienado de mi propio deseo, en el torbellino de las giras, los viajes y cientos de shows, me enamoré profundamente de una persona que me acompañó en el desafió de dominar mis demonios. Extrañaba mucho a esa persona cuando escribí los versos, luego Fran Saglietti y Chapi le dieron forma al coro, en el momento que me lo mostraron pensé que no tenía nada que ver, pero lo escucho 10 meses después y es increíble, cómo dijeron lo que yo no me animaba a decir.

 

¿Si tuvieran que rezarle una oración a Luis Alberto Spinetta con una canción, qué tema sería (descartando “Rezo por vos”)?

“Alma de diamante”.

 

¿Qué es lo más punk que has hecho en toda tu vida?

Mandar la carrera de publicidad a la mierda y animarme a pasar hambre haciendo arte.