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Desde hace ocho años, Criseida postea en el blog dosmamis.blogspot.mx sobre homomaternidad y familias diversas, labor de “activismo virtual” o ciberactivismo y por tanto, paralela ciento por ciento a sus relatos literarios.

Con su segunda novela La reinita pop no ha muerto (Literal Publishing, 2014) la escritora regiomontana Criseida Santos Guevara replantea la temática abordada en su ópera prima Rhyme & Reason reconstruyendo así una trama de orden cuasi testimonial en el que expresa sin tapujos a través de una mirada apasionada, salvaje, su sentir sobre Monterrey, la ciudad que la vio nacer, y discusiones de orden interior en torno a la maternidad lésbica y las relaciones de pareja.

En Rhyme & Reason (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2008) Criseida Santos juega con el lugar común: el imaginario romántico de las telenovelas y el Cine de Oro mexicano sólo para reintentar un argumento propio, una voz que no necesariamente representa a todo un género sino que se asimila desde el autoconocimiento. En ese sentido podemos leer cierta presencia autoral que traspasa hasta la protagonista de su segunda novela, merecedora del recién creado Premio Literal de Novela 2013. Más allá de las acciones encontramos un impulso visceral por explorar las relaciones familiares, el amor e incluso la vocación de dos mujeres (‘Claudia de Samos’ y ‘Guadalupe’) en dos relatos apenas separados por un lustro de vida, pero con una continuidad discursiva así como recursos literarios similares -como crossovers, cultura pop y fragmentos de canciones (de Morrissey, Eminem, hasta Los Cadetes de Linares, Juan Gabriel, entre muchos otros) que sirven para generar un anclaje con el lector-, en el que la característica principal es el anticonformismo ante la moral bienpensante y la alienación amorosa.

La presencia autoral en ambas novelas no significa que existan rasgos autobiográficos, ya que no leemos la vida de Criseida Santos sino sus inquietudes, encarnadas en las diatribas de sus dos protagonistas, mujeres no del todo femeninas y un tanto marginales, en busca de dar sentido a su propia identidad.

(¿)”Las machorras también somos cursis”(?)

Es algo que retomo de Rhyme & Reason y lo traigo a La reinita pop… Pasa que en mi vida he ido a muy pocos talleres literarios pero al que fui me marcó. Hice un personaje que hablaba muy al estilo de ‘Claudia de Samos’ y ‘Guadalupe’, muy “al chile”, muchas maldiciones, mucha carga de violencia, mucha pasión. Me acuerdo que este personaje perdía la cabeza en un microbús y encañonaba al chofer; y la retroalimentación a ese cuento es que una mujer no habla “así”. Y yo me dije ¿cómo puede ser? si yo soy autora, si sé lo que es la voz femenina, porque lo soy, ¿acaso no puedo darle credibilidad femenina al personaje o lo que se está esperando del personaje femenino? Esa es una inquietud que me atrapó siempre y que finalmente concreto en La reinita pop…, en tanto que, en la construcción de este personaje, me plantee qué es lo válido: todo ese discurso “violento” o los discursos de amor propios de las mujeres, salvo que no están articulados desde el campo de la heterosexualidad.

La identidad, en disputa…

Sí, no son mujeres, son lesbianas. Y parte de mi experiencia en el taller es esa. Finalmente tenía razón: no son mujeres. Y sí, probablemente lo que hay en ambas novelas sería la búsqueda de las personajas sobre qué incorporan o no a su rango de identidad. Es el caso de ‘Guadalupe’, por ejemplo, como machorra, qué es lo que forma parte de su universo, pero es un rollo porque incluso las machorras de verdad tampoco tienen claro eso… Creo que el discurso de la machorra a lo mejor resulta masculino frente a la sexualidad, la política, lo socioeconómico, pero en el amor será femenino. Finalmente no hay mucho de donde echar mano: recurres a los discursos que tienen las mujeres para construirse en el amor o en la vida.

¿La teoría queer que ha significado para narrar un relato a partir de tus propias palabras, desde tu perspectiva?

Si le apuntas al concepto de quién somos, lo queer lo simplifica, pero no lo facilita cuando hace cortocircuito con los discursos más contundentes, tal y como se puede ver en ambas novelas: si le pegas al concepto de maternidad lo queer lo complica.

¿Por qué la homopaternidad u homomaternidad todavía es necesario justificarla?

Por el discurso religioso que hay en México. Pareciera que la única finalidad de un matrimonio es la reunión de un hombre y mujer para tener hijos, dejando fuera todo lo demás, no sólo lo lésbico o gay sino TODO lo demás. Desarticularlo es complicado porque es empezar desde la motivación que tiene una persona con otra el deseo de juntar sus vidas. Con la teoría queer es sencillo porque no necesito etiquetarme como mujer, hetero y católica para tener un hijo pero para todos los que no conocen lo queer esto no tiene cabida en su cabeza y ese es el conflicto de dimes y diretes que existe en el debate para que se apruebe si se puede tener hijos fuera de esa concepción, como si se le tuviera que pedir permiso al Estado para tener hijos cuando en la realidad es: “Estado tengo un hijo, protégelo”.

¿Tu literatura formaría parte de tu trabajo como activista?

El activismo representa un trabajo más comprometido con reglas claras: debes tener una postura y un discurso y actuar en consecuencia. Además se practica por personas de carne y hueso y lo que importa es la causa que defienden. Para mí eso no funciona en la literatura porque a todo relato debes darle matices, de lo contrario no hay humanidad en la historia. Entonces, no quiero comprometer la literatura para que los personajes actúen moralmente o en el deber ser que tiene el activismo, porque nos perderíamos gran parte de las contradicciones humanas. Ahora que si de pronto sale algún panfleto pues es porque no lo puedo evitar.

Bueno, finalmente para eso están los talk-show tipo “Cristina”, para el enjuiciamiento mediático.

Para la historia de Rhyme & Reason no tenía interés en que se comprendiera la postura de otros personajes más allá del personaje principal, quien se expresa a través de los vericuetos de su propia conciencia; sin embargo, ese personaje te puede decir misa pero realmente qué pasa afuera, de allí que, como reflexión tras la primera novela, en La reinita pop no ha muerto inserté una válvula con “El show de Cristina”, además de que una historia como esta no da oportunidad para hablar sobre la construcción de las mujeres o las lesbianas o la injusticia social, sino que produce morbo.

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