Reseñas breves de un lector entusiasta: Glosa, de Juan José Saer

     Un encuentro casual entre dos conocidos caminando por la calle: Ángel Leto se bajó una parada antes y se cruzó con El Matemático. En esas cuadras de charla reconstruyen una fiesta a la que no pudieron ir ninguno de los dos, el cumpleaños de Washington. Leto no estuvo porque no fue invitado y El Matemático por estar de viaje por Europa. Ambos tienen la interpretación por relatos de terceros de lo que ocurrió en esa fiesta y ahí se juega el partido de la veracidad y reinterpretación que puede afectar a cualquier historia en una caminata de veintiún cuadras hasta el centro. Le dan vuelta y le sacan el jugo a la interpretación con geniales descripciones, marcada por otras anécdotas e historias. La fuente de El Matemático es Botón, quien asistió a la fiesta y a quien Leto no conoce. A Botón se lo encontró en el barco cuando iba a ver un partido de rugby en Paraná. Con tonalidades poéticas y oralidad, llenas de “decía” y “¿no?”. Hay un momento en que el libro nos lleva hacia otro lado y recuerda el futuro de los personajes marcados por la violencia política, y un paso más, el fracaso de la lucha armada como alternativa hacia la democracia. Leto toma la pastilla de cianuro cuando lo acorralan los grupos de tareas, la mujer de El Matemático es secuestrada y este desde el exilio europeo vuelve a recordar esa noche de cumpleaños cuando se encuentra con Pichón Garay en el 79 en París. Un libro perfectamente escrito.

 

 

Esteban Campero

Sociólogo.Tecnólogo. Surfeando emociones complejas, ideas de cambio y lo desconocido. Lector entusiasta. Aguante la ficción.