¿Fue un fracaso o un triunfo la cumbre climática de Glasgow?

     Si bien la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) no concluyó con la aceptación de un avance radical en la acción contra la crisis del clima, observadores y activistas reconocen que hubo logros importantes en la reunión, celebrada en la ciudad escocesa de Glasgow.

      El grupo ambientalista World Wildlife Fund (WWF) señala que, aunque “el texto acordado está lejos de ser perfecto, nos estamos moviendo en la dirección correcta”. Y la organización ecologista Sierra Club observa que “se lograron notables avances en algunos temas cruciales”, como acuerdos entre más países para reducir la producción de carbón, petróleo y gas; reducir las emisiones de metano en un 30 por ciento para 2030; vender solamente vehículos de cero emisiones para 2040 (el gobierno de Estados Unidos no se unió al compromiso, pero sí varios estados norteamericanos), y estimular la conservación de los bosques, entre otros planes.

      El regreso de Estados Unidos a las negociaciones sobre la crisis del clima marca un notable contraste con la postura del gobierno de Donald Trump, que retiró a la nación del Acuerdo de París e incluso dijo en una ocasión que el cambio climático era un invento de los chinos para dañar la economía estadounidense. El cambio traído por la administración de Joe Biden fue bienvenido por los participantes en la cumbre.

      En efecto, el secretario de Transporte de Estados Unidos, Pete Buttigieg, generó optimismo al llegar a Glasgow para participar en la COP26. Buttigieg afirmó que su departamento tomará medidas para reducir las emisiones de carbono en barcos y aviones.

     La estrategia principal en ese sentido que explicó el funcionario norteamericano consiste en sustituir el combustible actual extraído del petróleo por los llamados combustibles sostenibles para la aviación, cuyas siglas en inglés son SAF (sustainable aviation fuels). Los SAF se producen a partir de diversos elementos no contaminantes, como aceite de cocinar y restos de alimentos.

     Importantes aerolíneas estadounidenses y la gigantesca empresa de envíos Amazon se han unido al esfuerzo para desarrollar y usar los combustibles sostenibles, con el propósito de reducir drásticamente las emisiones de carbono en el transporte aéreo.

     El martes 9 de noviembre, el gobierno de Estados Unidos anunció que tiene el objetivo de alcanzar cero emisiones de gases de efecto invernadero en el sector de la aviación para el año 2050.

     La llegada de Buttigieg a Glasgow tuvo lugar poco después de que el Congreso estadounidense aprobara un ambicioso plan de construcción y reparación de infraestructura, llamado Build Back Better (Reconstruir Mejor), que constituye el elemento central del empeño del presidente Biden de fortalecer la economía y reducir la contaminación. Algunos ambientalistas han expresado su temor a que la construcción de vías públicas socave los esfuerzos contra el cambio climático, pero Buttigieg aclaró en Glasgow que los fondos para la infraestructura se usarán para ayudar a peatones y ciclistas, no solo a los automovilistas.

     La afición de los norteamericanos al automóvil y el hecho de que muchas vías no son amables para los peatones los llevan a recorrer al volante distancias que en otros países –e incluso en ciudades estadounidenses como Nueva York y Boston– la gente recorre a pie. “Parte de lo que debemos hacer es dar a la gente mejores opciones –dijo el Secretario de Transporte– para que no tengan que andar con dos toneladas de metal cada vez que cruzan la ciudad”.

     “Eso significa tener un transporte público excelente, y sabemos que estamos a la zaga en nuestro país” en ese campo, continuó.

     Buttigieg también subrayó que la iniciativa Build Back Better dará subsidios para la compra de automóviles eléctricos y para construir más estaciones de carga de vehículos eléctricos.

     El transporte produce el 29 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos, lo que lo convierte en el sector más contaminante de la economía. Pero el gobierno de Biden parece empeñado en cambiar muchas cosas para combatir en serio la amenaza del cambio climático. Durante la cumbre de Glasgow, anunció una colaboración estrecha con China –otro gran contaminador mundial– para reducir las emisiones de carbono.

     La COP26 concluyó el sábado 13 de noviembre con la firma de un pacto climático que mantiene el objetivo de limitar el calentamiento global a un aumento de la temperatura planetaria de 1,5 grados centígrados, pero sin trazar un camino firme para lograrlo.

     La cumbre, que se realizó durante dos semanas mientras miles de activistas protestaban en las calles de Glasgow, y muchos más se manifestaban en numerosos países, no fue un fracaso. Pero tampoco fue el triunfo decisivo que esperaban los que saben que anteponer los intereses de las empresas contaminantes a la protección del medio ambiente será catastrófico.

     En realidad, ya está siendo catastrófico, como indica la mayor frecuencia e intensidad de desastres naturales –huracanes, inundaciones, olas de calor y sequías–, e incluso el visible hundimiento de naciones insulares como Tuvalu, en el Pacífico. Simon Kofe, ministro de Asuntos Exteriores de Tuvalu, envió a la COP26 un video en el que trasmite un mensaje con el agua hasta las rodillas, en una parte de la isla que ha quedado bajo las aguas debido a la subida del nivel del mar. “Nos estamos hundiendo, pero también le pasa a todo el mundo”, alertó el ministro.

     Aunque todavía imperfecta, la COP26 señaló una ruta en la dirección correcta. Ahora es vital que los gobiernos implementen acciones decisivas y radicales para reducir el calentamiento global, proteger el medio ambiente y salvar el planeta. Para que no lleguemos a estar, literalmente, con el agua al cuello.

 

Andrés Hernández Alende es un escritor, periodista y traductor, residente en Miami. Su novela más reciente es La espada macedonia

Andrés Hernández Alende

Andrés Hernández Alende (La Habana, 1953) es escritor y periodista. Ha publicado las novelas El ocaso, El paraíso tenía un precio, De un solo tajo, Bajo el ciclón y La espada macedonia. También ha publicado el ensayo Biden y el legado de Trump. Escribe una columna de temas sociales y políticos en la revista Suburbano, El Nuevo Herald (Miami) y Mundiario (España), y tiene un blog, El Blog de Alende.

Relacionadas