A mi abuelo Juan Rodríguez

Un joven camina durante día y noche por la ciudad: busca un cuarto para vivir. Habla con una señora soltera, con un mecánico dental, con un religioso iracundo, con un oculista divorciado, con un linyera, con un zapatero. con el dueño de un cine de barrio. Al señor Cambises le confiesa que saca fotos y que está buscando algo que le muestre el sentido de la vida, un indicio, una huella. Cada uno le cuenta una historia.

Encuentra una pieza ubicada en un altillo. Paga poco. Se sube a la terraza y contempla las antenas, las sogas con ropa limpia, las chicas que salen a los balcones, los cables que forman un laberinto. Saca su cámara, la acaricia, la estudia. Apunta al vacío. Luego se detiene en una nube con forma de rostro. Dispara como si fuera la pistola de la realidad.

Regresa a la pieza.

Mira la última foto. Encuentra los rasgos de su cara.